Hoy 1 de junio es el día de la Movilización general web por los derechos y libertades de Cuba.
Pedimos a todas las personas e instituciones defensoras de los derechos civiles en el mundo que contribuyan a esta movilización, y llamamos al gobierno cubano a:
.Liberar a los presos políticos en Cuba
.Levantar las prohibiciones que impiden a los cubanos entrar y salir de su país
.Levantar las prohibiciones de acceso a Internet para los cubanos
lunes 1 de junio de 2009
Llamamiento al gobierno cubano y al mundo
miércoles 27 de mayo de 2009
De paseo con Sir William Gull
Quiso la casualidad que terminara de leer el cómic From Hell el mismo día que mi primo Jorge, así que en mi reciente visita a Madrid tal asunto salió a relucir, y en nuestro periplo nocturno rememoramos la macabra historia que se nos cuenta en la obra maestra de Alan Moore y Eddie Campbell.
Alan Moore, valiéndose de la teoría expuesta por el periodista Stephen Knight en su libro de 1976: “Jack el Destripador. La solución definitiva”, nos adentra en los terribles sucesos acaecidos en el barrio de Whitechapel.
Moore consigue crear un asesino complejo y aterrador, en una oscura conspiración donde para ocultar un hecho vergonzante para la corona se decide eliminar por las buenas a un grupo de prostitutas.
La reina es retratada como un personaje demoníaco. Y William Gull es un prestigioso médico de origen humilde que se ha ocupado del cuidado de la familia real durante mucho tiempo.
William, perteneciente a la orden masónica , goza de total confianza de la casa real. Él será pues el encargado de mancharse las manos de sangre.
Nuestro querido doctor se toma la misión como una tarea sagrada y se hace acompañar de un humilde cochero de carruajes, John Netley, al que le habla de los secretos de las catedrales (del arquitecto Nicholas Hawksmoor) y monolitos de Londres, así como de la eterna batalla entre lo apolíneo y lo dionisiaco. Este adoctrinamiento de Gull a Netley mientras recorren la ciudad es, sin duda, el pasaje más impresionante del trabajo de Moore/Campbell.

Personajes reales, tuvieran que ver o no con los asesinatos del Destripador, figuran por estas páginas, así Oscar Wilde, John Merrick (el hombre elefante), Aleister Crowley, el cirujano James Hinton, Walter Richard Sickert (pintor impresionista que fue, según Patricia Cornwell, el verdadero Jack el Destripador), William Butler Yeats…
No se nos ahorra contemplar la brutalidad del matarife Bull, siendo el último crimen una insoportable carnicería que abarca varias páginas. El doctor Gull entra en éxtasis cuando asesina, o en el momento de su larga y lisérgica agonía, llegando a contactar con su admirado William Blake o con el mismísimo Robert Louis Stevenson. También su febril imaginación experimenta viajes al futuro o adquiere una curiosa conciencia divina. Al leer las referencias mitológicas de Gull, ganas dan de volver a bucear en la obra de Robert Graves, Sir George James Frazer (La rama dorada) o el Joseph Campbell de Las máscaras de Dios.
En fin, léanlo si aún no lo han hecho.
sábado 18 de abril de 2009
De chinches, ecologistas y burócratas
Jessica Pacholski, colaboradora de la página The Peace Freedom & Prosperity Movement, enlazó en Facebook una noticia que alertaba sobre la vuelta de las temidas chinches a algunas zonas de los Estados Unidos. Su breve y contundente comentario a tal información fue:
O sea, una simpática reivindicación del DDT para eliminar este tipo de plagas como las chinches, esos incómodos habitantes de muchísimos hogares que se ocultan en grietas, muebles y rendijas. Estos insectos muestran preferencia por colchones y sillones, aprovechando la nocturnidad para chupar la sangre de los durmientes. En España se está detectando también un aumento de su presencia.
Bien, pues si estos diminutos vampiros son una amenaza, imagínense la picadura del mosquito Anopheles o el Aedes Aegypti , transmisores de varias enfermedades como la malaria o el dengue, que han sembrado de millones de cadáveres el planeta.
Cuando el DDT fue usado para erradicar la plaga, el descenso de muertes por malaria en varios países fue sencillamente espectacular.
Estudios posteriores demostraron que el uso controlado del DDT es, con mucho, el mejor modo de acabar con el díptero; además de no constituir amenaza alguna para el hombre. Pero ya era tarde, Carson y otros alarmistas, en su afán de proteger al prójimo, lo condenaron a una muerte segura.
Usemos pues DDT para acabar con estos hematófagos y, ya de paso, con la clase política al completo.
Más sobre este asunto:
El DDT y la mortífera campaña de los verdes. Por Richard Tren y Rogert Bate.
Prohibición del DDT, crimen contra la humanidad. Por Thompson Ayodele.
The Spring is Silent on DDT. By Llewellyn H. Rockwell, Jr.
miércoles 4 de marzo de 2009
Música alegre (II)
Más canciones que me alegran el día:
Round and Round de Ratt
Call Me de Blondie
Burning Love de Elvis Presley
Beat It de Michael Jackson
Carry On de Manowar
Hurts So Good de John Mellencamp
The KKK Took My Baby Away de los Ramones
I Surrender de Rainbow
Talk Dirty To Me de Poison
No Rain de Blind Melon
martes 3 de marzo de 2009
El retorno de Rourke
Estoy seguro de que a más de uno se le habrá escapado una lagrimilla al ver la película El Luchador (The Wrestler, Darren Aronofsky), y no sólo por el retrato de la perra vida del protagonista al que da vida un renacido Mickey Rourke, sino por el explícito homenaje a los 80, sobre todo a través de la música: hard rock y heavy metal.
Nada más empezar, y mientras vemos carteles de combates rememorando los días de esplendor del luchador de pressing catch Randy "The Ram" Robinson, suena el Metal Health de Quiet Riot, y a partir de ahí desfilarán grupos como Ratt (con su Round And Round), Accept (Balls to the Wall) o la inmortal balada de Cinderella Don't Know You Got (Till It's Gone)
Hay momentos gloriosos, como la salida al ring de Rourke mientras se escucha el Sweet Child O' Mine
Escribió Santiago Navajas en su blog Cine y Política que The Wrestler es un film hustoniano y no puede estar más acertado, sobre todo si recordamos aquella historia de perdedores llamada Fat City (1972)

Todos aquellos que se convirtieron en su adolescencia en unos metalheads al estilo de Beavis and Butthead y llenaron la habitación de posters de Motorhead, Poison, Def Leppard, Motley Crue, Scorpions, Guns N' Roses o Alice Cooper..., se descubrirán, ya digo, con una furtiva lágrima en la mejilla.
Larga vida al Rock 'n Roll !!!
Y a Hulk Hogan
domingo 1 de marzo de 2009
Algo de música alegre (1)
Unas cuantas canciones alegres:
De la película Rocky III: Survivor y su Eye Of The Tiger
En 1975 Sweet triunfaban con Fox On The Run
Quizá recuerden a Pat Benatar. En su primer disco sonaba Heartbreaker
El duo Sam and Dave y su clásico Soul Man
Un pelotazo de Journey: Any Way You Want It
Europe arrasaron con su Final Countdown, gracias a canciones como Rock The Night
La pegadiza Part-Time-Lover, cortesía de Stevie Wonder
The Supremes y su Stop! In The Name Of Love
I Want You To Want Me de Cheap Trick
La canción con la que los Beach Boys abrían su celebrado disco Pet Sounds: Woudn't It Be Nice
Basta por hoy, mañana más.
miércoles 11 de febrero de 2009
Cuando oigo hablar de cultura...
Resulta que leo un blog donde el autor atribuye la frase “cuando oigo la palabra cultura echo mano de la pistola” a Millán Astray. Y pienso, voy a escribir un comentario diciendo que no, que la autoría se la debemos a Goebbels. Pero justo antes de ponerme a teclear, me digo: eh! dónde voy tan rápido poniendo en duda lo publicado... porque ¿fue el ministro de propaganda nazi quien dijo tal cosa?
En un artículo de Amando de Miguel se nos dice que no fue Goebbels sino el también nazi Hermann Goering quien pronunció lo siguiente: “Cuando oigo hablar de cultura quito el seguro de mi Browning"
Cuando parece zanjado el asunto, otro comentarista nos cuenta que la maldita frase tampoco salió del caletre de Goering sino que se pudo leer por primera vez en la obra Schlageter, del escritor Hanns Johst, obra dedicada a conmemorar la figura de Albert Leo Schlageter, que fue venerado como mártir por los nacionalsocialistas.
O sea, que fue Hanns Johst y no Goering ni Goebbels.
Durante el rodaje de la película El desprecio (Le Mépris, 1963), el productor se acercó al director Jean-Luc Godard y, remedando la original, le dijo que cuando escuchaba la palabra cultura corría a esconder la cartera. Fritz Lang, que actuó en el film y que tuvo que huir de su país con la llegada de Hitler, respondió recordando los tiempos oscuros en que la frase fue concebida: “Some years ago—some horrible years ago—the Nazis used to take out a pistol instead of a checkbook”.






















