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lunes, 30 de mayo de 2011

Artículos contra la 'Ley Mordaza'.

A propósito de la llamada Ley para la igualdad de trato y la no discriminación, nos dice José Carlos Rodríguez que no es "capaz de identificar una sola norma desde el final de la Guerra Civil que sea tan totalitaria como la que ha concebido el Gobierno socialista." Y, tristemente, soy de la opinión de que no está exagerando.


Les dejo algunos escritos de denuncia sobre este engendro legal, por si tuvieran a bien difundirlos:


Pajín ataca a la empresa y la propiedad privada con la Ley de Igualdad. Por D. Soriano. LD



También un temprano comunicado del Partido de la Libertad Individual, que detectó el terrorífico trasfondo que oculta esta aparentemente bien intencionada Ley...

No a la llamada ley de igualdad de trato. P-Lib


Por último, y a colación de lo anterior, el profesor Walter Block (en inglés, eso sí) desmonta el mito de la benevolencia de las leyes antidiscriminación...

The Case for Discrimination. Por Walter Block. LewRocwell.com


El socialismo sólo trae ruina y además, valiéndose de un tan pringoso como impostado sentimentalismo político, quiere moldear a su manera nuestro comportamiento, callándonos si fuera preciso. Los ataques a la libertad y a la propiedad, y la obsesión por intentar controlar la Red no cesan en los últimos tiempos. Hay que frenarlos antes de que sea demasiado tarde.

viernes, 14 de enero de 2011

Do You Hate the State? by Murray N. Rothbard

Dejo una libre traducción del interesante artículo de Murray N.Rothbard "Do you hate the state?", rogando disculpen los posibles errores. El texto original fue publicado en julio de 1977, mes y año del nacimiento de un servidor.

Do you hate the state?



Recientemente he estado rumiando sobre cuáles son las cuestiones cruciales que dividen a los libertarios. Algunas que han recibido mucha atención en los últimos años son: el anarco-capitalismo vs gobierno limitado, el abolicionismo vs gradualismo, los derechos naturales contra el utilitarismo y la guerra contra la paz. Pero he concluido que, siendo como son estas preguntas tan importantes, en realidad no van directamente al nudo de la cuestión, a la línea divisoria fundamental entre nosotros.


Tomemos, por ejemplo, dos de las principales obras anarco-capitalistas de los últimos años: mi propio Hacia una Nueva Libertad y La maquinaria de la Libertad de David Friedman. Superficialmente, las principales diferencias entre ellos son mi soporte de los derechos naturales y de un código de leyes racionales libertario, en contraste con el utilitarismo amoral de Friedman y la llamada a un intercambio de favores y concesiones mutuas entre las agencias de policía no libertarias. Pero la diferencia realmente es mucho más profunda. Se encuentra en mi obra "Hacia una Nueva Libertad" (y la mayoría del resto de mi trabajo también) un odio profundo y penetrante al Estado y todas sus obras, basada en la convicción de que el Estado es el enemigo de la humanidad. Por el contrario, es evidente que David no odia al Estado en absoluto, que sólo ha llegado a la convicción de que el anarquismo y la competencia de las fuerzas policiales privadas son un mejor sistema social y económico que cualquier otra alternativa. O, más ampliamente, que el anarquismo sería mejor que el laissez-faire que a su vez es mejor que el sistema actual. En medio de todo el espectro de alternativas políticas, David Friedman ha decidido que el anarcocapitalismo es superior. Pero superior a una estructura política existente, que es bastante buena también. En resumen, no hay ninguna señal de que David Friedman odie en ningún sentido el actual Estado americano o el Estado en sí, que lo odie profundamente y visceralmente como a una banda de ladrones rapaces, esclavizadores y asesinos. No, es simplemente la convicción de que el anarquismo sería el mejor de los mundos posibles, pero que nuestro actual estado de cosas aleja bastante dicha conveniencia. Porque no deducimos de los escritos de Friedman que el Estado - cualquier Estado – sea una banda de criminales depredadores.

La misma impresión brilla a través de la escritura, por ejemplo, del filósofo político Eric Mack. Mack es un anarco-capitalista que cree en los derechos individuales, pero no se aprecia en su obra rastro alguno de odio apasionado al Estado, ni, a fortiori, cualquier atisbo de que el Estado es un saqueador y bestial enemigo.

Tal vez la palabra que mejor define nuestra distinción sea "radical". Radical en el sentido de total, absoluta oposición desde la raíz a las ramas al sistema político existente y al propio Estado. Radical en el sentido de haber integrado oposición intelectual al Estado junto con un odio visceral hacia su penetrante y organizado sistema de crimen e injusticia. Es radical en el sentido de un compromiso profundo con el espíritu de la libertad y el antiestatismo que integra la razón y la emoción, el corazón y el alma.

Además, en contraste con lo que parece ser verdad hoy día, usted no tiene que ser un anarquista para ser radical en nuestro sentido, tal como usted puede ser un anarquista omitiendo la chispa radical. No puedo pensar en apenas un solo partidario del gobierno limitado de nuestros días que sea radical - un fenómeno verdaderamente sorprendente, cuando pensamos en nuestros antepasados liberales clásicos que fueron verdaderamente radicales, que odiaron el estatismo y los Estados de su tiempo con verdadera pasión: the Levellers, Patrick Henry, Tom Paine, Joseph Priestley, los jacksonianos, Richard Cobden, y así sucesivamente, incluyendo a otros tantos grandes nombres del pasado. El odio radical de Tom Paine al Estado y al estatismo ha sido y es mucho más importante para la causa de la libertad que el hecho de que nunca cruzó la línea divisoria entre el laissez-faire y el anarquismo.


Y más cercanos a nuestros días, pienso en alguna de mis primeras influencias: Albert Jay Nock, H.L. Mencken, y Frank Chodorov fueron magnífica y perfectamente radicales. El odio de"Nuestro Enemigo, el Estado" (título de Nock) y del resto de sus obras brillaba a través de todos sus escritos como una estrella de faro. ¿Y qué si nunca hizo todo el camino hacia el anarquismo explícito? Es mucho mejor un Albert Nock que un centenar de anarco-capitalistas que están muy cómodos con el status quo existente.


¿Dónde están los Paines y Cobdens y Nocks de hoy? ¿Por qué casi todos nuestros laissez-faire de gobierno limitado son malditos conservadores y patriotas? Si lo contrario de "radical" es "conservador", ¿dónde están nuestros radicales laissez-fairistas? Si nuestros partidarios del gobierno limitado fueran verdaderamente radicales, no habría prácticamente división entre nosotros. Lo que divide el movimiento ahora, la división de verdad, no es anarquistas vs. minarquistas , sino radicales vs conservadores. Señor, danos a los radicales, ya sean anarquistas o no.

Para llevar nuestro análisis más lejos, los anti-estatistas radicales son sumamente valiosos incluso si apenas se les pudiera considerar libertarios en un sentido amplio. Así, muchas personas admiran el trabajo de columnistas como Mike Royko y Nick von Hoffman al considerarlos simpatizantes libertarios y compañeros de viaje. Que ellos son, pero con esto no alcanzamos a comprender su importancia verdadera. Ya que en todas partes de los escritos de Royko y von Hoffman, tan incoherentes como indudablemente son, se percibe un odio omnipresente al Estado, a todos los políticos, burócratas, y sus clientes que, en su radicalismo genuino, es mucho más acorde al espíritu subyacente de la libertad que el caso de alguien que fríamente estudiara cada silogismo letra a letra y, por seguir con otro ejemplo, todo lema relativo "al modelo" de competencia entre tribunales.

Tomando el concepto de radical vs conservador en el sentido nuevo, vamos a analizar el ya famoso debate "abolicionismo" vs "gradualismo". El quiz de ésta cuestión lo encontramos en la edición de agosto de Reason (una revista que respira “conservadurismo” a través de todos sus poros), en la que el editor Bob Poole pide a Milton Friedman que se enfrente a este debate. Friedman tiene la oportunidad de denunciar la "cobardía intelectual" de no exponer "posibles" métodos para ir todo lo lejos que se pueda en la consecución de objetivos, Poole y Friedman tienen “entre sus logros” ocultar los verdaderos problemas. No hay un solo abolicionista que no recurriera a un método factible, o un aumento gradual, si es que estuviera al alcance de sus manos La diferencia es que los abolicionistas siempre mantienen en alto la bandera de su objetivo final, no ocultan sus principios básicos, y desean llegar a su meta tan rápido como sea humanamente posible. Por lo tanto, mientras que los abolicionistas aceptarán un paso gradual en la dirección correcta si eso es todo lo que pueden lograr, lo harán siempre a regañadientes, como un primer paso hacia una meta que siempre mantienen increíblemente clara. El abolicionista vendría a ser un "botón de empuje", con ampollas en el pulgar de presionar un botón que tiene por objeto suprimir el Estado de inmediato, si es que existiera tal botón. Sin embargo, el abolicionista también sabe que por desgracia, no es posible dicho botón, y que va a tomar un poco del pan si es necesario - aunque siempre prefiriendo el pan entero si puede lograrlo.


Cabe señalar aquí que muchos de los más “famosos programas graduales” de Milton como el plan de vales, el impuesto sobre la renta negativo, la retención a cuenta, el papel moneda fiduciario- son graduales (o incluso no tan graduales) pasos en la dirección equivocada, lejos de la libertad, y por lo tanto de la militancia de muchos opositores libertarios a estos regímenes.


Su posición de presionar botones se deriva de odio profundo y permanente que los abolicionistas sienten hacia el Estado y al gran motor de delincuencia y opresión que lleva aparejado. Con un mundo tan uniforme a la vista, el libertario radical nunca podría soñar con tener frente a sí mismo un botón mágico o resolver cualquier otro problema en la vida real con algunos áridos cálculos de costo-beneficio. Él sabe que el Estado debe reducirse lo más rápido y completamente posible. Periodo.

Y es por eso que el libertario radical, además de ser un abolicionista, también se niega a pensar en términos tales como un Plan de Cuatro Años de algún majestuoso y moderado procedimiento para la reducción del Estado. El radical - sea anarquista o laissez-faire - no puede pensar en términos como, por ejemplo: Bueno, el primer año, vamos a reducir el impuesto sobre la renta en un 2%, la abolición de la CPI, y reducir el salario mínimo, el segundo año vamos a suprimir el salario mínimo, reducir el impuesto sobre la renta por otro 2%, y reducir los pagos de bienestar social en un 3%, etc. El radical no se para a pensar en esos términos, porque los radicales se refieren al Estado como nuestro enemigo mortal, que debe ser hecho pedazos donde y cuando podamos. Para el libertario radical, debemos tomar todas y cada oportunidad para cortar del todo con el Estado, ya sea para reducir o suprimir un impuesto, un crédito presupuestario, o la potestad reglamentaria. Y el libertario radical es insaciable en este apetito hasta que el Estado haya sido abolido, o - para los minarquistas – reducido al máximo posible, a un mero papel laissez-faire.

Muchas personas se han preguntado: ¿Por qué debe haber hoy en día cualquier conflicto político importante entre los anarco-capitalistas y minarquistas? En este mundo de estatismo, donde existe tanto terreno común, ¿por qué no puede trabajar los dos grupos en completa armonía hasta que hayamos alcanzado un mundo Cobdenita, después de lo cual podemos airear nuestros desacuerdos? ¿Por qué se pelean por los tribunales, etc., en estos momentos? La respuesta a esta excelente pregunta es que pudimos y marcharíamos mano a mano de esta manera si los minarquistas fueran radicales, tal como ellos fueron desde el nacimiento del liberalismo clásico hasta la década de 1940. Danos de nuevo los radicales antiestatistas, y la armonía de hecho será el triunfal reinado dentro del movimiento.

jueves, 18 de diciembre de 2008

Boletín Libre Mercado

Ahora que mi ordenador vuelve a funcionar les quiero recomendar la lectura de un boletín digital recientemente aparecido: se trata de Libre Mercado, dedicado a la difusión del anarcocapitalismo y que nace en un momento muy oportuno, porque a raíz de la tan mentada crisis está apareciendo la peor cara de los políticos: los rescates a entidades ruinosas con el dinero de la gente prudente, las amenazas con más inútiles obras públicas, un canto al intervencionismo que aterra…
Encontrarán diversas colaboraciones más que interesantes, amén de traducciones de algún que otro clásico.




En fin, una buena noticia ya que no abundan precisamente los medios en español que difundan teorías anarquistas de mercado.

Yo ya recibo el boletín, que es gratis, por email y les aseguro que merece la pena echar un vistazo.

Si desea suscribirse a Libre Mercado y recibir el boletín, envíe un email indicando su nombre y dirección de correo electrónico boletinlibremercado@gmail.com bajo el asunto: suscripción.

domingo, 27 de abril de 2008

El Equipo-A y el anarcocapitalismo.

¿Son ustedes aficionados a las series norteamericanas de los 80? Yo también.
Bien, una de las más recordadas es sin duda el Equipo A. He encontrado en el Mises Economics Blog un interesante artículo donde se pone en relación la mítica serie con la teoría del anarcocapitalismo.
(Les ruego me perdonen los errores de la traducción):

A-Team Stands for Anarcho-Capitalism. Por Mateusz Machaj.



El Equipo-A apoya la idea de la ley natural, rechaza la tradición nominalista, rechaza el relativismo basado tanto en razones éticas como epistemológicas, apoya el espíritu emprendedor y el libre mercado, elogia la división del trabajo y la economía monetaria, construye su moralidad sobre el axioma de la no agresión, rechaza la necesidad de la regulación económica, mina el gobierno al poner en evidencia sus fracasos, y muestra como la acción humana configura la sociedad.
La famosa "A" de la elogiada serie de TV probablemente haga referencia al anarco-capitalismo.

1. Lo primero de todo, el Equipo-A es una organización ilegal, anti-gubernamental y subterránea de gente que escapó de prisión. Son proscritos, seguramente no pagan impuestos, y, en muchos episodios, el ejército estadounidense los está persiguiendo. ¿Son estos individuos una banda de malhechores?. Todo indica que no. Son retratados como héroes positivos y el aparato del gobierno es retratado como una institución que intenta encarcelarlos injustamente.

2. El Equipo-A no respeta las leyes positivas, puesto que esta invención estatista es culpable de su grave situación. Sin embargo, la serie entera es construida sobre la idea de que hay valores éticos fácilmente reconocibles que no pueden ser cuestionados por ningún ser humano, incluso por el estado mismo. No hay ningún relativismo moral, o relativismo epistemológico, ya que exactamente sabemos lo que está bien y lo que está mal, y nuestro intelecto nos concede la capacidad de reconocerlo. Ningún veredicto, ningún proyecto de ley, o la voluntad de general alguno pueden cambiar aquel hecho. Las instituciones oficiales sólo pueden oscurecer la naturaleza de las cosas, y nadie tiene el poder para cambiarlas. Esto claramente corresponde a la idea de ley natural, tan certeramente expresada por Bastiat - la ley positiva que niega la ley natural puede tener sólo una consecuencia: ley pervertida. De ahí que el equipo-A crea correcto el que hay valores éticos universales y que nunca se cambian, que deberían ser respetados en cualquier momento por cualquier persona.

3. Una de las sentencias más famosas del inicio de la serie es la referencia "a un crimen que ellos no cometieron." Durante la Guerra de Vietnam su coronel ordenó a estos soldados robar un banco. Una vez terminaron su trabajo, averiguaron que su oficina central fue destruida. Era imposible para ellos demostrar que actuaron tal como el coronel les indicó.
El gobierno de los EEUU, entonces, decidió procesarlos por el crimen. Aquí tenemos otro ejemplo de cómo la ley positiva pervierte la ley natural. Cuando los individuos que actúan solos hacen algo mal, es considerado "un crimen". Pero si el gobierno aprueba tal comportamiento, entonces de repente "el crimen" queda fuera del cuadro delictivo. Uno de los ejemplos más famosos es, desde luego, el de los impuestos. El estado asume el control de la renta de la gente sin su consentimiento, pero si algún individuo privado toma de alguien el dinero sin su permiso, lo consideran un "criminal". Éste es un ejemplo clásico de la producción verbal de la ley y de una creencia hobbesiana en el poder de cambiar o crear la ley según el antojo de unos gobernantes.

4. La filosofía entera del Equipo-A se reduce a un axioma de no agresión. Nunca inician la violencia sobre la propiedad legítima de alguien, sin importar los beneficios que pudieran obtener. Tampoco defienden a los agresores verdaderos. En cambio la gente contra quien la agresión fue iniciada siempre los contratan. Este rasgo es completamente esencial ante cualquier desafío. En los episodios ellos confían en el análisis emprendedor para averiguar qué pasa, quién es responsable de que, y cómo la agresión fue iniciada. Además, el Equipo-A actúa, desde luego, con el consentimiento de las personas que fueron atacadas - a diferencia del estado, que se concede un derecho de decidir defender a alguien sin previa consulta.

5. Claramente el Equipo-A es un ejemplo de creatividad anarquista, pero seguramente de la versión capitalista, no de la izquierdista. Las acciones del equipo están basadas en la división avanzada de trabajo - esto concierne tanto a la organización interna, como a al externa, ya que el Equipo-A obviamente usa el mercado externo para alcanzar sus resultados. Los clientes son sobre todo la gente que no está contenta con la producción estatal de seguridad, pero en cambio dedica su tiempo y recursos a la búsqueda de algo más acorde a sus intereses. Con su salario ganado alquilan los servicios de gente (dada la ventaja comparativa) como el Equipo-A, y así pueden proteger su propiedad legítima y sus vidas.

6. El Equipo-A es un tipo de organización anarquista, antiizquierdista, que confía en el cálculo económico. En cierto modo el equipo-A es una firma organizada de manera eficiente, que tiene precios para sus inputs y outputs. Cada proceso de producción requiere un capital para que los necesarios factores de producción puedan comprarse (armas, gasolina, el personal contratado, y otros recursos). En virtud de que el proceso entero sea provechoso el Equipo-A, naturalmente, pone un precio sobre su producto: la producción de seguridad. Olvide la idea de que esto tiene algo que ver con el anarquismo izquierdista. Esta producción de seguridad es organizada desde una base completamente comercial. Todos los bienes económicos son escasos, entonces uno tiene que pagar un precio por ellos.

7. El anarquismo del Equipo-A es claramente de tipo austriaco, no el neoclásico. Desde luego los bienes producidos por ellos son puestos a un precio, como cualquier otro servicio útil. Esto no significa que en alguna ocasión el equipo-A actúe como un propietario neoclásico firme, buscando sólo las entradas más bajas y los ingresos más altos.
Al igual que sucede con los verdaderos capitalistas, el Equipo-A a veces ofrece sus servicios por un precio inferior o por simple caridad. De ahí nosotros deducimos que el equipo es un ejemplo claro de homo agens, escogiendo medios y fines, no un homo economicus, automáticamente respondiendo a los precios en vigor. En otras palabras, aunque el cálculo económico sea esencial para un funcionamiento apropiado, hay límites a aquel cálculo. Ciertas cosas son valoradas sin hacer caso a precios de mercado.

8. Los éxitos del Equipo-A son asombrosos a pesar de que el gobierno los ha proscrito. Por otra parte, ellos, amén de aguantar el acoso oficial, y esto es aún más inspirador, son una organización completamente desregulada. Piense en ello - no consiguieron ningún permiso del gobierno para actuar, ningún representante gubernamental los sujeta a un control estatal oficial, no tienen libros de contabilidad ni abogados, no tienen que explicarse o hacer un informe a cualquier político. Solamente hacen su trabajo produciendo y suministrando los bienes que son exigidos por individuos pacíficos. Conclusión: Sin la regulación de gobierno sus logros son increíbles.

9. El equipo-A demuestra también que el supuesto "free rider", o tal vez en su caso los "efectos positivos externos", es completamente irrelevante para la producción de seguridad. La teoría estatista demanda que la producción de seguridad debería ser suministrada a través de medidas obligatorias monopolísticas que incluyan a toda la gente beneficiada, pero estas personas no pueden ser excluidas si ellos deciden no pagar. En el Equipo-A no hay ningún problema con esto. Desde luego hay ciertos individuos que se beneficiarán de sus acciones a pesar de que ellos no pagarán un penique. Cualquier agencia de seguridad hace un favor a una persona que respeta derechos de propiedad aun cuando los demás clientes paguen religiosamente los servicios de la agencia. Esto, sin embargo, no cambia el hecho que los trabajos del equipo-A tengan su base en la voluntariedad y encuentre a sus clientes sin el empleo monopolizado de la fuerza. Pueden encontrar a los clientes sin la obligatoriedad del servicio.

10. Lo que se sigue de lo antedicho es un punto de vista a favor del libre mercado, del negocio privado y, en cuanto a la producción de bienes por el gobierno, la único que éste alcanzará es un fracaso. El Equipo-A tiene que ser alquilado porque el gobierno, a pesar de imponer impuestos, no es capaz de ayudar a individuos a defenderse. En vez de perseguir de manera eficiente a los criminales, el gobierno está más interesado en la persecución de verdaderos emprendedores. Por suerte el Equipo-A es capaz de hacerlos aparecer como tontos, escapándose una y otra vez de sus perseguidores mientras se ríen en sus caras. El jefe del equipo es Hannibal Smith, el gran líder, el planificador brillante, una élite natural, que constantemente fuma su cigarro, un símbolo de su desafío ante el puritanismo socialista tan propio de nuestro tiempo.