jueves, 22 de septiembre de 2011
El P-Lib, a las Generales
lunes, 25 de abril de 2011
No a la identificación previa en Internet.

El Partido de la Libertad Individual (P-Lib) acoge con alarma las noticias cada vez más insistentes que apuntan a la posible promulgación este mismo año de una normativa estadounidense por la cual sería obligatorio identificarse para acceder a Internet. Esa identificación previa a la navegación por la red iría lógicamente acompañada del registro de toda la actividad online del usuario. Hace unos días entró en vigor algo parecido en Turquía, país miembro de la OTAN y aspirante a ingresar en la Unión Europea. Por su parte, el gobierno ruso está arremetiendo contra algunos de los principales servicios de correo electrónico por su carácter anónimo. Por lo tanto, ya no son únicamente países como China, Cuba o Irán los que vulneran la libertad en Internet. Los Estados pretenden imponer unos sistemas de control online equivalentes a la obligatoriedad de que todas las cartas fueran escaneadas por algún ministerio.
La perspectiva de que entre en vigor la National Strategy for Trusted Identities in Cyberspace (NSTIC) daría sentido a las crípticas declaraciones de la ministra González-Sinde cuando afirmó, el pasado mes de febrero, que “en los próximos meses veremos un cambio profundo en la manera de utilizar Internet”. Queda patente que ese cambio profundo es pasar del uso libre y anónimo a la vigilancia total de los Estados. El P-Lib llama a la sociedad a resistir frente a cualquier imposición que limite y pretenda controlar Internet, el mayor ámbito de libertad del que disponemos los ciudadanos. El P-Lib reitera su compromiso con la comunidad de usuarios de Internet: denunciar y atacar por todos los medios a su alcance las normas que limitan la libertad y el anonimato en la red. Estamos orgullosos de contar con el apoyo de muchas personas particularmente sensibilizadas con este ámbito de nuestra libertad, pertenecientes a algunas de las más conocidas organizaciones de defensa de la libertad en Internet. No les defraudaremos. Nuestra oposición al liberticidio digital es y será frontal, y constituirá uno de los elementos principales de nuestra campaña para las próximas elecciones a Cortes Generales.
Notas:
-Pueden leer también el comunicado aquí.
-La ilustración de arriba es obra del dibujante Ed Valigursky, y se usó como portada de la novela Eye in the Sky de Philip K. Dick.
- The Alan Parsons Project "Eye in the Sky"... Si bien no el resto de la canción, el estribillo tiene claras reminiscencias orwellianas.
domingo, 13 de marzo de 2011
20 películas libertarias. 2- Cuando el destino nos alcance...(1973).
THE PLACE: NEW YORK CITY
THE POPULATION: 40,000,000

El director Richard Fleischer presentó en 1973 una distopía basada en el libro de Harry Harrison ‘Make Room! Make Room!’. En la ciudad de Nueva York, allá por el año 2022, hay una preocupante superpoblación así como una terrible escasez de alimentos. La gente vive hacinada en una urbe caótica donde se decretan continuos toques de queda.
Muy pocos pueden acceder a la comida, siendo la empresa Soylent Corporation, en connivencia con las autoridades, la que distribuye unas tabletas sintéticas a las turbas ansiosas por obtener su ración.
En la ciudad devastada trabaja como policía el detective Thorn (Charlton Heston), ayudado en sus investigaciones por el anciano profesor Sol Roth (Edward G. Robinson). El detective Thorn es avisado de que un hombre, William R. Simonson (Joseph Cotten), ha aparecido muerto en su casa. La vivienda forma parte de unos apartamentos de la zona rica de la ciudad, zona que se encuentra amurallada para evitar posibles asaltos.
Al principio se cree que el móvil del crimen es el robo. Al parecer, un morador de la zona pobre se aprovechó de un fallo en el sistema de alarma para irrumpir y desvalijar la casa. Sin embargo, a nuestro detective no le parece convincente dicha teoría y encarga al viejo Sol que investigue sobre el acaudalado inquilino, el tal Simonson.
En la casa del muerto se encuentran dos gruesos tomos relacionados con la corporación Soylent que Thorn decide llevarse consigo. Las primeras sospechas apuntan a que el guardaespaldas del finado es realmente quien está detrás de lo sucedido.
Las pesquisas de Thorn y Sol Roth les conducirán a averiguar, será Sol Roth el primero en hacerlo, un terrible secreto. Tanto es así que éste no podrá soportarlo, decidiendo poner punto final a su vida y comunicar, in extremis, lo descubierto a su camarada Thorn.
La historia de “Cuando el destino nos alcance…” puede ser vista con júbilo por malthusianos encantados de contemplar –aunque sea en la ficción- sus profecías cumplidas; estoy también seguro de que los ecologistas la disfrutarán por parecidas razones y se relamerán con el retrato de ese planeta desolado por los hombres, que han envenenado el agua y la tierra. De esta película se pueden hacer, por tanto, varias y contradictorias lecturas...

En lo tocante al mensaje libertario, aquí lo que se aprecia es un gobierno omnipotente que raciona los “alimentos” fabricados por una gran corporación, tan entrelazada con el propio gobierno que es indistinguible de éste. O sea, un caso de ‘… combinación de gran gobierno y gran empresa, (que es) el caldo de cultivo adecuado para la tiranía’; y una ocultación sistemática de información vital. Cristian Campos, por su parte, la ve así: "La seguridad social y el estado del bienestar, llevados a su corolario lógico: la eutanasia masiva de viejos e incapaces, a cargo del presupuesto del estado".
El futuro que nos ofrece esta película es el de ciudadanos que han perdido ya todo rastro de humanidad, de gente a la que hasta la ‘cicuta’ le es administrada por el gobierno. Hombres que, en la mayoría de los casos no han llegado a saber cómo era un río, el mar o un bonito paisaje; salvo aquellos que, por avanzada edad, sí pudieron conocer el mundo como nosotros y lloran, desconsolados, viendo esas postales/imágenes de otra época (mientras escuchan a Tchaikovsky, Beethoven o Edvard Grieg) y saben que ya todo está definitivamente perdido.
Los últimos minutos del film, demoledores – con esa despedida tan triste de Sol Roth y la desesperación de un malherido Heston intentando que se difunda la terrible información que le acaban de revelar-, forman parte de esos finales abiertos e inolvidables con una frase que ha dejado huella en la historia del cine, al igual que sucediera con “El planeta de los simios” y Heston gritando, lleno de rabia y dolor, a una semidestruida estatua de la Libertad; o los desgarrados lamentos de advertencia del doctor Miles Bennell en medio de una carretera atestada de tráfico en “La invasión de los ladrones de cuerpos”.
Notas:
-El director, Richard Fleischer, tiene una filmografía digna se ser reivindicada, con algunas películas tan recomendables como...
"20.000 leguas de viaje submarino" (1954); "Los vikingos" (1958); "El estrangulador de Boston" (1968) o "Mr. Majestyk" (1974).
-Ver 20 películas de derechas en orden de excelencia. Las listas de Cristian Campos.
-La viñeta de Cox and Forkum, vista en Capitalism Magazine.
-‘… combinación de gran gobierno y gran empresa, (que es) el caldo de cultivo adecuado para la tiranía’. Ver "Facción anarquista en el Partido de la libertad individual". También LP Radical Caucus 1979.
-El soundtrack de “Cuando el destino nos alcance…” incluye:
"Symphony No. 6 in B Minor, Op.74: 'Pathetique': I. Adagio - Allegro non Troppo"
Pyotr Ilyich Tchaikovsky
"Symphony No. 6 in F Major, Op.68: 'Pastoral': I. Allegro ma non Troppo"
Ludwig van Beethoven
"Peer Gynt Suite No.1, Op.46: I. 'Morning'"
Edvard Grieg
"Peer Gynt Suite No.1, Op.46: II. 'Aase Death'"
Edvard Grieg
-Charlton Heston trabajó en otra producción de terror/ciencia-ficción de similares características: “El último hombre vivo” (The Omega Man), basada en la obra del sin par Richard Matheson “I Am Legend”: Un único superviviente en Los Ángeles, tras una epidemia que ha transformado a todos los seres humanos en vampiros, lucha día y noche por conservar la vida. Más adelante volveré sobre ella.
-Esta fue la última película protagonizada por Edward G. Robinson, un actor colosal. Compruébenlo viendo “Perversidad” de Fritz Lang.
-Son varias las referencias y homenajes a esta película en el mundo de la cultura. Matt Groening la recordaba en episodios de Futurama y Los Simpsons.
miércoles, 9 de febrero de 2011
Contra la extensión de la Patriot Act.

viernes, 14 de enero de 2011
Do You Hate the State? by Murray N. Rothbard
Recientemente he estado rumiando sobre cuáles son las cuestiones cruciales que dividen a los libertarios. Algunas que han recibido mucha atención en los últimos años son: el anarco-capitalismo vs gobierno limitado, el abolicionismo vs gradualismo, los derechos naturales contra el utilitarismo y la guerra contra la paz. Pero he concluido que, siendo como son estas preguntas tan importantes, en realidad no van directamente al nudo de la cuestión, a la línea divisoria fundamental entre nosotros.Tomemos, por ejemplo, dos de las principales obras anarco-capitalistas de los últimos años: mi propio Hacia una Nueva Libertad y La maquinaria de la Libertad de David Friedman. Superficialmente, las principales diferencias entre ellos son mi soporte de los derechos naturales y de un código de leyes racionales libertario, en contraste con el utilitarismo amoral de Friedman y la llamada a un intercambio de favores y concesiones mutuas entre las agencias de policía no libertarias. Pero la diferencia realmente es mucho más profunda. Se encuentra en mi obra "Hacia una Nueva Libertad" (y la mayoría del resto de mi trabajo también) un odio profundo y penetrante al Estado y todas sus obras, basada en la convicción de que el Estado es el enemigo de la humanidad. Por el contrario, es evidente que David no odia al Estado en absoluto, que sólo ha llegado a la convicción de que el anarquismo y la competencia de las fuerzas policiales privadas son un mejor sistema social y económico que cualquier otra alternativa. O, más ampliamente, que el anarquismo sería mejor que el laissez-faire que a su vez es mejor que el sistema actual. En medio de todo el espectro de alternativas políticas, David Friedman ha decidido que el anarcocapitalismo es superior. Pero superior a una estructura política existente, que es bastante buena también. En resumen, no hay ninguna señal de que David Friedman odie en ningún sentido el actual Estado americano o el Estado en sí, que lo odie profundamente y visceralmente como a una banda de ladrones rapaces, esclavizadores y asesinos. No, es simplemente la convicción de que el anarquismo sería el mejor de los mundos posibles, pero que nuestro actual estado de cosas aleja bastante dicha conveniencia. Porque no deducimos de los escritos de Friedman que el Estado - cualquier Estado – sea una banda de criminales depredadores.

La misma impresión brilla a través de la escritura, por ejemplo, del filósofo político Eric Mack. Mack es un anarco-capitalista que cree en los derechos individuales, pero no se aprecia en su obra rastro alguno de odio apasionado al Estado, ni, a fortiori, cualquier atisbo de que el Estado es un saqueador y bestial enemigo.
Tal vez la palabra que mejor define nuestra distinción sea "radical". Radical en el sentido de total, absoluta oposición desde la raíz a las ramas al sistema político existente y al propio Estado. Radical en el sentido de haber integrado oposición intelectual al Estado junto con un odio visceral hacia su penetrante y organizado sistema de crimen e injusticia. Es radical en el sentido de un compromiso profundo con el espíritu de la libertad y el antiestatismo que integra la razón y la emoción, el corazón y el alma.
Además, en contraste con lo que parece ser verdad hoy día, usted no tiene que ser un anarquista para ser radical en nuestro sentido, tal como usted puede ser un anarquista omitiendo la chispa radical. No puedo pensar en apenas un solo partidario del gobierno limitado de nuestros días que sea radical - un fenómeno verdaderamente sorprendente, cuando pensamos en nuestros antepasados liberales clásicos que fueron verdaderamente radicales, que odiaron el estatismo y los Estados de su tiempo con verdadera pasión: the Levellers, Patrick Henry, Tom Paine, Joseph Priestley, los jacksonianos, Richard Cobden, y así sucesivamente, incluyendo a otros tantos grandes nombres del pasado. El odio radical de Tom Paine al Estado y al estatismo ha sido y es mucho más importante para la causa de la libertad que el hecho de que nunca cruzó la línea divisoria entre el laissez-faire y el anarquismo.
Y más cercanos a nuestros días, pienso en alguna de mis primeras influencias: Albert Jay Nock, H.L. Mencken, y Frank Chodorov fueron magnífica y perfectamente radicales. El odio de"Nuestro Enemigo, el Estado" (título de Nock) y del resto de sus obras brillaba a través de todos sus escritos como una estrella de faro. ¿Y qué si nunca hizo todo el camino hacia el anarquismo explícito? Es mucho mejor un Albert Nock que un centenar de anarco-capitalistas que están muy cómodos con el status quo existente.
¿Dónde están los Paines y Cobdens y Nocks de hoy? ¿Por qué casi todos nuestros laissez-faire de gobierno limitado son malditos conservadores y patriotas? Si lo contrario de "radical" es "conservador", ¿dónde están nuestros radicales laissez-fairistas? Si nuestros partidarios del gobierno limitado fueran verdaderamente radicales, no habría prácticamente división entre nosotros. Lo que divide el movimiento ahora, la división de verdad, no es anarquistas vs. minarquistas , sino radicales vs conservadores. Señor, danos a los radicales, ya sean anarquistas o no.
Para llevar nuestro análisis más lejos, los anti-estatistas radicales son sumamente valiosos incluso si apenas se les pudiera considerar libertarios en un sentido amplio. Así, muchas personas admiran el trabajo de columnistas como Mike Royko y Nick von Hoffman al considerarlos simpatizantes libertarios y compañeros de viaje. Que ellos son, pero con esto no alcanzamos a comprender su importancia verdadera. Ya que en todas partes de los escritos de Royko y von Hoffman, tan incoherentes como indudablemente son, se percibe un odio omnipresente al Estado, a todos los políticos, burócratas, y sus clientes que, en su radicalismo genuino, es mucho más acorde al espíritu subyacente de la libertad que el caso de alguien que fríamente estudiara cada silogismo letra a letra y, por seguir con otro ejemplo, todo lema relativo "al modelo" de competencia entre tribunales.
Tomando el concepto de radical vs conservador en el sentido nuevo, vamos a analizar el ya famoso debate "abolicionismo" vs "gradualismo". El quiz de ésta cuestión lo encontramos en la edición de agosto de Reason (una revista que respira “conservadurismo” a través de todos sus poros), en la que el editor Bob Poole pide a Milton Friedman que se enfrente a este debate. Friedman tiene la oportunidad de denunciar la "cobardía intelectual" de no exponer "posibles" métodos para ir todo lo lejos que se pueda en la consecución de objetivos, Poole y Friedman tienen “entre sus logros” ocultar los verdaderos problemas. No hay un solo abolicionista que no recurriera a un método factible, o un aumento gradual, si es que estuviera al alcance de sus manos La diferencia es que los abolicionistas siempre mantienen en alto la bandera de su objetivo final, no ocultan sus principios básicos, y desean llegar a su meta tan rápido como sea humanamente posible. Por lo tanto, mientras que los abolicionistas aceptarán un paso gradual en la dirección correcta si eso es todo lo que pueden lograr, lo harán siempre a regañadientes, como un primer paso hacia una meta que siempre mantienen increíblemente clara. El abolicionista vendría a ser un "botón de empuje", con ampollas en el pulgar de presionar un botón que tiene por objeto suprimir el Estado de inmediato, si es que existiera tal botón. Sin embargo, el abolicionista también sabe que por desgracia, no es posible dicho botón, y que va a tomar un poco del pan si es necesario - aunque siempre prefiriendo el pan entero si puede lograrlo.
Cabe señalar aquí que muchos de los más “famosos programas graduales” de Milton como el plan de vales, el impuesto sobre la renta negativo, la retención a cuenta, el papel moneda fiduciario- son graduales (o incluso no tan graduales) pasos en la dirección equivocada, lejos de la libertad, y por lo tanto de la militancia de muchos opositores libertarios a estos regímenes.
Su posición de presionar botones se deriva de odio profundo y permanente que los abolicionistas sienten hacia el Estado y al gran motor de delincuencia y opresión que lleva aparejado. Con un mundo tan uniforme a la vista, el libertario radical nunca podría soñar con tener frente a sí mismo un botón mágico o resolver cualquier otro problema en la vida real con algunos áridos cálculos de costo-beneficio. Él sabe que el Estado debe reducirse lo más rápido y completamente posible. Periodo.
Y es por eso que el libertario radical, además de ser un abolicionista, también se niega a pensar en términos tales como un Plan de Cuatro Años de algún majestuoso y moderado procedimiento para la reducción del Estado. El radical - sea anarquista o laissez-faire - no puede pensar en términos como, por ejemplo: Bueno, el primer año, vamos a reducir el impuesto sobre la renta en un 2%, la abolición de la CPI, y reducir el salario mínimo, el segundo año vamos a suprimir el salario mínimo, reducir el impuesto sobre la renta por otro 2%, y reducir los pagos de bienestar social en un 3%, etc. El radical no se para a pensar en esos términos, porque los radicales se refieren al Estado como nuestro enemigo mortal, que debe ser hecho pedazos donde y cuando podamos. Para el libertario radical, debemos tomar todas y cada oportunidad para cortar del todo con el Estado, ya sea para reducir o suprimir un impuesto, un crédito presupuestario, o la potestad reglamentaria. Y el libertario radical es insaciable en este apetito hasta que el Estado haya sido abolido, o - para los minarquistas – reducido al máximo posible, a un mero papel laissez-faire.
Muchas personas se han preguntado: ¿Por qué debe haber hoy en día cualquier conflicto político importante entre los anarco-capitalistas y minarquistas? En este mundo de estatismo, donde existe tanto terreno común, ¿por qué no puede trabajar los dos grupos en completa armonía hasta que hayamos alcanzado un mundo Cobdenita, después de lo cual podemos airear nuestros desacuerdos? ¿Por qué se pelean por los tribunales, etc., en estos momentos? La respuesta a esta excelente pregunta es que pudimos y marcharíamos mano a mano de esta manera si los minarquistas fueran radicales, tal como ellos fueron desde el nacimiento del liberalismo clásico hasta la década de 1940. Danos de nuevo los radicales antiestatistas, y la armonía de hecho será el triunfal reinado dentro del movimiento.



