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miércoles, 18 de enero de 2012

Rodeados



Leo la siguiente noticia: Piden 6 años para un inglés que atacó a una lucense pensando que era un monstruo.

Todo el mundo supondrá que el agresor no está bien de la azotea, pero vaya usted a saber. Estamos rodeados de monstruos y de ultracuerpos, y algunos adoptan apariencia humana.

domingo, 16 de octubre de 2011

La saga de los Torrance





Hace pocos días se publicó la noticia de que Stephen King está escribiendo la segunda parte de El resplador.
Al parecer el protagonista es el hijo de Jack Torrance, Danny "... ahora convertido en un adulto capaz de apaciguar las mentes de enfermos terminales hasta que su labor se ve amenazada por la irrupción de unos vampiros." (¿se tratará todo esto de una broma de King?)





Aunque King se ha hartado de repetir que la adaptación de Stanley Kubrick no le acabó de gustar, no es exagerado calificar de clásico a este film con tantas imágenes perturbadoras que permanecen imborrables en la memoria de todo aquel que viera esta película de niño.




Por cierto, en los extras de la edición especial del DVD encontramos The Making of the Shining, el documental que Vivian Kubrick, la hija de Stanley Kubrick grabó durante el rodaje, cuando tenía 17 años. Pueden verlo aquí, cortesía de El pandemonium.org.


viernes, 18 de marzo de 2011

Dos relatos: Hans y los insectos (Agustín de Foxá) y Bebe mi sangre (Richard Matheson).


"La civilización de las hormigas, millones de años anterior a la de Babilonia o la de Egipto, reveló sus secretos. Seres inteligentísimos, evolucionando desde el ámbar del Báltico, pero mudos hasta entonces para el Hombre (el último ser aparecido), empezaron a hablar." Hans y los insectos. - Agustín de Foxá.


Conocía a Agustín de Foxá sólo por su "Madrid, de Corte a cheka". Pero el otro día, buscando relatos de ciencia-ficción me topé con el libro 'Historias de ciencia ficción. Relatos, teatro y artículos' donde se incluye "Hans y los insectos" (1953), en palabras de Francisco Umbral "un relato sencillamente magistral"...

Hans es un ingeniero forestal y exterminador de plagas sueco que ha dado a parar en un pueblo de Castilla. Sus métodos infalibles para acabar con los insectos le han dado fama mundial, y lo más curioso de todo no sólo es que no utilice DDT u otros agentes químicos para su labor, sino que nadie conozca cómo logra tal efectividad. El mantiene en absoluto secreto su método.

¿Puede un hombre comunicarse con los insectos? ¿Qué tienen en común las organizaciones de las hormigas o abejas con la especie humana? Los descubrimientos de Hans, a pesar de sus éxitos iniciales, le llevarán, sin embargo, a vivir una pesadilla. Lo policial se da la mano de la alegoría política y de una historia de terror.

Por cierto, glorioso el final del cuento, ambiguo y nada tranquilizador. Toda una joya.


"No pronunció una palabra hasta los cinco años. Entonces, una noche, a la hora de la cena, se sentó a la mesa y dijo:
-Muerte." Bebe mi sangre. - Richard Matheson.

Y del caleidoscópico Hans y los insectos del conde de Foxá a un tan breve como contundente cuento vampírico del gran Richard Matheson, del que es interesante conocer su biografía:

"Descendiente de emigrantes noruegos, Richard Burton Matheson nació en Allendale, Nueva Jesrsey, en 1926. A los tres años su familia se mudó a Brooklyn, Nueva York, donde se crió con su madre, separada, devota de la iglesia de Cristo Científico. Lector precoz, Matheson pronto descubrió la literatura fantástica, y a los nueve años ya público sus primeros cuentos en los periódicos locales. Estudió ingeniería estructural en el Brooklyn Technical School y después de graduarse en 1943, se alistó en el ejército en un programa para ingenieros hasta que fue enviado al frente en 1944 como soldado de infantería. Herido en combate, retornó a su país: más tarde, se inscribió en la universidad de Misouri donde se graduó en periodismo en 1949. Un año después, cuando aún estaba dudando si dedicarse a la literatura o a la música, vendió su primer cuento, Nacido de hombre y mujer, a la Magazine of Fantasy and Science Fiction. Este relato fue aclamado por los lectores como un clásico del género y le hizo famoso. En 1951 se fue a vivir a California y un año después se casó con Ruth Ann Woodson con la que tuvo cuatro hijos.

En 1954 apareció su novela Soy leyenda, sobre una pandemia (el Bacillus vampirus) que parece haber exterminado a toda la población del mundo, convirtiendo a los que se quedan en feroces vampiros y dejando como único superviviente de la humanidad a un solo hombre. En 1956 se publicó su otra obra clásica, El hombre menguante, en torno a un personaje que comienza a empequeñecer progresivamente, debido a una extraña intoxicación, hasta extraviarse en un mundo cada vez más desconocido y de proporciones cada vez más gigantescas. La adaptación al cine de esta novela le convirtió en guionista de Hollywood, y en los años sesenta adaptaría varios relatos de Poe al cine y años más tarde varios capítulos de la serie La dimensión desconocida (The Twilight Zone), y escribiría el guión de la película de Steven Spielberg, El diablo sobre ruedas, basada en un relato suyo.

Además de las obras mencionadas, Matheson es autor de veinte novelas de las cuales citaremos Someone is Bleeding (1953), La casa infernal (1971), En algún lugar del tiempo -Bid Time Return- (1975), Más allá de los sueños -What Dreams May Come- (1975) y Eartbound (1989). Sus colecciones de relatos han aparecido consecutivamente en Shock! (1961), Shock 2 (1964), Shock 3 (1966), Shock Waves (1970), Shock 4 (1980) y Collected Stories (1989). Según sus propias palabras, el Leitmotiv de todo su trabajo literario se centra en el "individuo aislado que trata de sobrevivir en un mundo amenazador".

Matheson ha tocado el asunto del vampirismo, además de en Soy leyenda, en un guión para televisión llamado No Such Thing as a Vampire. También en el cuento que les quiero recomendar, Bebe mi sangre. Se trata la historia de Jules, un niño silencioso y perturbado cuya única obsesión es la sangre, y cuyo extraño comportamiento causa inquietud en la escuela y en el vecindario. Un día descubre el Drácula de Bram Stoker, libro que lleva a todas partes y que toma como guía espiritual. El relato pareciera el estudio de un caso patológico, aunque el referente mítico hace su aparición inesperadamente.

En Bebe mi sangre se da, al igual que en aquel Nacido de hombre y mujer, una buena dosis de brutalidad; en ambos no asoma, ni de lejos, la piedad. Léanlos.


Notas:

Ver el artículo Agustín de Foxá y los insectos. Por Jorge Vilches.

La peculiar relación de Hans con los insectos, que "quiso transformarse de ingeniero sueco en Providencia implacable", me ha recordado a una historia de los Simpsons incluida en Treehouse of Horror VII. Se trata de 'The Genesis Tub', donde Lisa crea accidentalmente un micromundo en su muela recién extraída.

Historias de ciencia ficción. Relatos, teatro, artículos. De Agustín de Foxá. En La casa del libro.

Una selección de relatos de Richard Matheson en español: Pesadilla a 20.000 pies y otros relatos insólitos y terroríficos. Editorial Valdemar.

Pueden leer el relato Bebe mi sangre en la antología Vampiros, publicada por la Editorial Atalanta, con un muy interesante prólogo de Jacobo Siruela. La biografía sobre Matheson de arriba ha sido copiada de dicho volumen.


martes, 8 de marzo de 2011

20 películas libertarias. 1- La invasión de los ladrones de cuerpos (1956).

"Look! You fools! You're in danger! Can't you see? They're after you! They're after all of us! Our wives…our children…they're here already! You're next!" ~ Dr. Miles Bennell


A los ecologistas habría que recordarles, como bien hace Cristian Campos, que la Naturaleza también es el Ébola y que, además de virus terribles, proliferan otros fenómenos más o menos desagradables de depredación como el parasitismo, siendo el huésped del parásito casi siempre ignorante de su condición de fuente de alimento de otro ser. Pero hay un caso realmente curioso e inquietante: Entre los hongos encontramos un género, el de los Cordyceps, que agrega más de 400 especies con la común característica de que todas son parásitas, normalmente de insectos (hongos entomopatógenos) pero también de artrópodos y de otros hongos. Algunas especies del género Cordyceps son capaces de afectar a la conducta de su insecto hospedador. El Cordyceps unilateralis, por ejemplo, hace que las hormigas se suban a la parte superior de una planta y se agarren a ella antes de morir, asegurando una distribución máxima de las esporas procedentes del cuerpo fructífero que brota del cadáver del insecto. Es decir, que anulan la “voluntad” de la hormiga, dándose el fenómeno de las "hormigas zombies", formícidos transformados en mero instrumento al servicio del hongo que, cuando ha satisfecho su necesidad, deja al animal morir. Imaginen, ahora, que un hongo de estas características cambia las hormigas por humanos y ya tienen una película de terror. Que el hongo sea morador del planeta tierra o venga del espacio exterior lo mismo nos da.

Bien, pues en el mundo de la ficción se abordó, allá en la década de los 50, tan terrible asunto de la mano de, al menos, dos escritores:

En el mismo año 1954 aparecen la novela de Jack Finney “The Body Snatchers” y el relato “The Father-Thing”, con una asombrosa coincidencia temática: la duplicación de hombres por unas criaturas venidas de vete tú a saber dónde. En el caso de “El padre-cosa”, ese genio de la literatura llamado Philip K. Dick nos desasosegaba con una historia de un padre al que su hijo, aterrado, comienza a ver igual que a un extraño. En un momento dado el niño y otros dos chavales encontrarán un repugnante ser, una especie de enorme ciempiés, oculto en el jardín de una feliz familia norteamericana.

El libro de Finney es mucho más conocido porque fue llevado al cine con éxito en 1956, encargándose del guión Daniel Mainwaring y, sin figurar en los créditos, Richard Collins. De la dirección se ocupó, con mano maestra, Donald Siegel. Vayamos con la película de Siegel:

El joven doctor Miles Bennell regresa, tras unos días de ausencia, a su pequeña localidad, Santa Mira. Nada más llegar le comunican algo insólito: hay gente en el pueblo que asegura que sus familiares no son sus familiares; una joven dice que su tío no es su tío; un niño huye de su madre alegando... que ésa no es su mamá.

El doctor, intrigado, decide derivar los casos al psiquiatra, que le tranquiliza hablándole de un caso, no tan extraño al parecer, de histeria colectiva. Pero una noche, interrumpen la velada del médico protagonista en un bar; es un amigo escritor el que, alarmado, le reclama a tan altas horas por un motivo urgente. Una vez en la casa del solicitante, éste le descubre el motivo de su preocupación: en la mesa de billar ha aparecido un cadáver; eso sí, hay algo anormal en el cuerpo, parece un humano incompleto, no mutilado pero distinto del común de los mortales, alguien que no tuviera las facciones bien definidas.

Aquí comienza una verdadera pesadilla para nuestro protagonista, una huida en la que no podrá bajar la guardia, tendrá que olvidar lo que es dormir y huir (al principio junto a su novia y luego en una angustiosa soledad) de todos los que le rodean.

Stephen King le dedica siempre elogiosas palabras y Guillermo Cabrera Infante (en un artículo titulado, con gran acierto, ‘De entre los zombies’) sugiere que nos encontramos ante una brillante adaptación de la teoría hindú del prana.

Se ha hablado de esta película como alusiva al McCarthysmo y a la paranoia anticomunista propia de aquella época de la Guerra Fría, pero tengo entendido que Finney sólo intentó contar una buena historia de terror. Según el punto de vista de John W. Whitehead: “La única resistencia a la represión percibida, nos dice ‘ladrones de cuerpos’, es un individualismo listo para el combate. Hay esperanza en el individuo desafiante. El conflicto entre la sociedad y el individuo es perpetuo. Y los villanos no están tanto en el otro lado del mundo como a nuestro alrededor. El enemigo real, por lo tanto, es el gobierno con sus cada vez más invasivas medidas - algo que ahora vemos que sucede en todo el país - y, de la misma manera, la conformidad ante este clima totalitario. La resistencia debe estar en contra de todas las imposiciones gubernamentales que ponen en peligro nuestras libertades civiles y en contra de toda clase de conformidad, no importa la forma, tamaño o color del paquete que entra en juego porque si no, el enemigo nos arrulla a renunciar a nuestra individualidad.” Por otra parte “Don Siegel reconoció que su película retrata el conflicto entre las personas y las diversas formas de autoridad sin sentido y negó un motivo anti-comunista. En defensa de ‘La invasión de ladrones de cuerpos’, dijo, "Creo que el mundo está poblado por las vainas y yo lo quería mostrar." Sea como fuere, hoy vuelvo a pensar en que es imposible no ver este clásico de los 50 como uno de los más importantes alegatos (alegóricos) hechos contra el colectivismo. Cualquier libertario que se precie debería conocer la obra de Siegel: la epopeya de un hombre contra el totalitarismo (representado por la masa de gente convertida en Pod People), el individuo luchando por no formar parte de un engranaje diabólico, parte de una especie de socialismo que reduce a los humanos a meros insectos sin voluntad. Hoy sabemos que “El Socialismo es un sistema maravilloso. Si eres una hormiga”¿Para el hombre? Como dice el entomólogo E.O. Wilson, "Gran idea. Especie equivocada".



Notas:

-Cristian Campos y el ecologismo: ver “20 películas de izquierdas sin orden ni concierto”.

-Algunas clases de Cordyceps son utilizadas por la medicina tradicional china.

-El extraño caso de las 'hormigas zombies'. ABC.

-Stephen King, como digo arriba, se ha referido a esta película en muchas ocasiones, pueden ver su ensayo Danza Macabra, publicado por la Editorial Valdemar.

-En los Cuentos Completos de Philip K. Dick, Editorial Minotauro, encontrarán “The Father-Thing” (Volumen III).

-El artículo de Guillermo Cabrera Infante “De entre los zombies” apareció en el libro “Cine o sardina”, Editorial Alfaguara. Página 445. Léanlo aquí en PDF.

-A mí parecer, el film de Siegel es de lo más destacable de la, por otra parte, maravillosa década de los 50, una época dorada en lo que al género de terror y ciencia-ficción se refiere. Véase si no esa angustiosa joya titulada “El increíble hombre menguante”. No se volvería a rayar a la misma altura hasta el “Alien” (1979) de Ridley Scott o “La cosa” (1982) de John Carpenter.

-Les recomiendo, amén de la película de Siegel, la versión que Philip Kauffman realizó en 1978. Fue protagonizada por Donald Sutherland y cuenta con un memorable final.

-The Body Snatchers: They're After All of Us and You're Next. John W. Whitehead. LewRockwell.com

-BARCEPUNDIT "EL SOCIALISMO es un sistema maravilloso. Si eres una hormiga".

-Los carniceros del norte. "La invasión de los ultracuerpos" YouTube

jueves, 24 de febrero de 2011

Elogio del tiranicidio

Leo en El Mundo:


Mira que es malo Osama, no como el entrañable coronel Gadafi, que silencia manifestaciones y aleja a la turba a bombazos. Pero lo hace por el bien del Pueblo. La letra (del Libro Verde) con mucha sangre entra.

Ahora nos enteramos de que se ha blindado con un 'ejército personal' de 120.000 mercenarios. Pero, en qué quedamos Líder Fraternal, ¿acaso no quería morir como un mártir?

Ya que no parece que, esta vez -pasados 25 años de aquella Operation El Dorado Canyon con la firma de Ronald Reagan-, un F-111 vaya a pulverizar al inquilino de 'La Puerta Espléndida', esperemos con impaciencia que algún santo varón acabe con tal demente.



"La muerte de César" por Vincenzo Camuccini.


Entradas relacionadas:


viernes, 18 de junio de 2010

Martin Scorsese y el cine de terror

Siempre he considerado que Martin Scorsese, además de un gran director, es insuperable eligiendo canciones para sus películas. Y desde que leí su libro Un recorrido personal por el cine norteamericano también tengo muy en cuenta sus recomendaciones cinéfilas.

Viene esto a cuento porque he encontrado, mientras buscaba "La noche del demonio" de Jacques Torneur, una lista de sus títulos favoritos en lo que al género terrorífico se refiere. He aquí la selección:


'The Haunting: la mansión encantada' (Robert Wise, 1963)


'La isla de la muerte' (Mark Robson, 1945)

'Los intrusos' (Lewis Allen, 1944)

'El ente' (Sidney J. Furie, 1981)

'Al morir la noche' (Alberto Cavalcanti, 1945)

'Al final de la escalera' (Peter Medak, 1980) No quisiera verme en el pellejo del protagonista, al que da vida George Scott.


'El resplandor' (Stanley Kubrick, 1980) Stanley Kubrick haciéndonos sufrir por los largos pasillos de un hotel. Obra maestra absoluta.


'El exorcista' (William Friedkin, 1973)

'La noche del demonio' (Jacques Tourneur, 1957) Tourneur dirigió también Yo anduve con un zombie, de la que guardo muy buen recuerdo.



'Suspense' (Jack Clayton, 1961) Adaptación del libro de Henry James "Otra vuelta de tuerca", vilmente fusilada por Alejandro Amenábar con "Los otros".


'Psicosis' (Alfred Hitchcock, 1960) Se cumplen 50 años de la aparición de Norman Bates, ese chico tímido que disecaba búhos y espiaba a las mujeres por un agujero de la pared.
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Hasta aquí las recomendadas por Scorsese. No he visto todas, así que tengo un fin de semana entero para buscarlas. De momento me permito añadir algunas que se me vienen a la cabeza:

Alien (Ridley Scott, 1979)

El otro (The other. Robert Mulligan, 1972)

La invasión de los ladrones de cuerpos (Invasion of the body snatchers. Don Siegel, 1956)

La cosa (The thing. John Carpenter, 1982)


El cebo (Ladislao Vajda, 1958)

Tiburón (Jaws. Steven Spielberg, 1975)

Terroríficamente muertos (Evil Dead II. Sam Raimi, 1987) La segunda parte-remake de Posesión Infernal. Vuelve la cabaña de madera perdida en el bosque donde, a través del Necronomicón, se liberan oscuras fuerzas. Sustos, risas y un Joseph Campbell en estado de gracia. Por cierto, es de agradecer que Raimi haya vuelto por donde solía, vean sino su Arrástrame al infierno (2009).

Escalofrío (Frailtry. Bill Paxton, 2001) Un padre iluminado, que cree tener relación directa con Dios a través de unas curiosas revelaciones, intentará eliminar a todo aquel que identifique como "demonio". Sus hijos no tendrán más remedio que acompañarlo en tan sagrada misión.


Déjame entrar (Let the right one in. Tomas Alfredson, 2008). No me cansaré de recomendar esta maravillosa película sueca, cuyo final es de esos que te dejan helado. Y hablando de finales impactantes, si no han visto la serie Dexter, el último episodio de la 4ª temporada es brutal.



Si quieren ver más títulos, dediqué una entrada en su día a mostrar una serie de filmes elegidos por un autoridad en la materia que nos ocupa, Stephen King. Ver aquí.

Y ya que estamos con cine tétrico, les dejo la canción de Roky Erickson and the Aliens "Night of the vampire", de su disco I think of demons

viernes, 2 de abril de 2010

¿Dónde te escondes, hermano?


Desde que tengo uso de razón recuerdo haber podido disfrutar en casa de la enciclopedia Salvat del 7º Arte y, sobre todo, del tomo número 1, dedicado al cine fantástico, de terror. Siendo muy niño me impactaban sus morbosas imágenes, y ya se convirtió en obsesión buscar las películas cuyas fotos no me cansaba de ver una y otra vez.

La imagen de la derecha siempre estuvo entre mis favoritas, y aunque tardé años en poder ver EL OTRO (Robert Mulligan, 1972), mereció la pena.

Es, para empezar, una película luminosa, donde el idílico paisaje campestre contrasta con lo sórdido del asunto.

De desbordada imaginación, se nos cuenta la historia de dos hermanos que valiéndose del tiempo libre veraniego se dedican a planear travesuras, como cualquier otro chico de 10 años. Pero claro, toda gamberrada lleva aparejada un castigo. Uno de los hermanos, no tolera bien, digámoslo así, eso de que le reprendan... Bien, pues el hermano díscolo tiene sin duda una fuerte personalidad y un claro dominio sobre el otro. Las conversaciones entre ambos tienen siempre algo de inquietante.

También nos vamos dando cuenta que en la familia algo va mal, y que una serie de pasadas desgracias han dejado a la madre de los chavales en un estado catatónico. Será la abuela, de origen ruso, la que más se ocupe de los pequeños, estimulando, quizá demasiado, su fantasía infantil.

En la casa se suceden accidentes y hechos macabros, y aun conociendo parte del secreto que desde el principio de la película es fácil intuir, no podemos dejar de asombrarnos ante el MAL absoluto, y oculto bajo una capa de inocencia, que Robert Mulligan nos muestra.


Estamos ante una película sublime, imitada hasta la saciedad, tal como sucediera con aquella Suspense (The Innocents, 1961) de Jack Clayton; otro film donde los niños tiene un oscuro protagonismo. Y sobre está última de Clayton, y el relato "Otra vuelta de tuerca" de Henry James, que le pregunten a Alejandro Amenábar.

miércoles, 27 de mayo de 2009

De paseo con Sir William Gull

Quiso la casualidad que terminara de leer el cómic From Hell el mismo día que mi primo Jorge, así que en mi reciente visita a Madrid tal asunto salió a relucir, y en nuestro periplo nocturno rememoramos la macabra historia que se nos cuenta en la obra maestra de Alan Moore y Eddie Campbell.
Alan Moore, valiéndose de la teoría expuesta por el periodista Stephen Knight en su libro de 1976: “Jack el Destripador. La solución definitiva”, nos adentra en los terribles sucesos acaecidos en el barrio de Whitechapel.
Moore consigue crear un asesino complejo y aterrador, en una oscura conspiración donde para ocultar un hecho vergonzante para la corona se decide eliminar por las buenas a un grupo de prostitutas.
La reina es retratada como un personaje demoníaco. Y William Gull es un prestigioso médico de origen humilde que se ha ocupado del cuidado de la familia real durante mucho tiempo.
William, perteneciente a la orden masónica , goza de total confianza de la casa real. Él será pues el encargado de mancharse las manos de sangre.
Nuestro querido doctor se toma la misión como una tarea sagrada y se hace acompañar de un humilde cochero de carruajes, John Netley, al que le habla de los secretos de las catedrales (del arquitecto Nicholas Hawksmoor) y monolitos de Londres, así como de la eterna batalla entre lo apolíneo y lo dionisiaco. Este adoctrinamiento de Gull a Netley mientras recorren la ciudad es, sin duda, el pasaje más impresionante del trabajo de Moore/Campbell.


Personajes reales, tuvieran que ver o no con los asesinatos del Destripador, figuran por estas páginas, así Oscar Wilde, Joseph Merrick (el hombre elefante), Aleister Crowley, el cirujano James Hinton, Walter Richard Sickert (pintor impresionista que fue, según Patricia Cornwell, el verdadero Jack el Destripador), William Butler Yeats


No se nos ahorra contemplar la brutalidad del matarife Bull, siendo el último crimen una insoportable carnicería que abarca varias páginas. El doctor Gull entra en éxtasis cuando asesina, o en el momento de su larga y lisérgica agonía, llegando a contactar con su admirado William Blake o con el mismísimo Robert Louis Stevenson. También su febril imaginación experimenta viajes al futuro o adquiere una curiosa conciencia divina. Al leer las referencias mitológicas de Gull, ganas dan de volver a bucear en la obra de Robert Graves, Sir George James Frazer (La rama dorada) o el Joseph Campbell de Las máscaras de Dios.

The ghost of a flea, de William Blake



En fin, léanlo si aún no lo han hecho.

lunes, 25 de agosto de 2008

DANZA MACABRA (I)

A la edad de 30 años Stephen King publicó el libro Danza Macabra, un personal recorrido por el mundo de lo terrorífico. En este entretenido y también erudito ensayo se centra principalmente en el período comprendido entre las tres décadas que van del año 1950 a 1980; y abarca tanto la literatura como el cine, sin olvidar la radio y la televisión.
Sin entrar, de momento, en el análisis del libro, que les recomiendo encarecidamente, me dejo llevar de la mano del maestro King y su lista de películas, algunas ya comentadas en este blog, a destacar de ese período 50-80:

Alien, el octavo pasajero (Ridley Scott, 1979)

Carrie (Brian de Palma, 1976)

Cromosoma 3 (David Cronenberg, 1979)



Defensa (John Boorman, 1972)

Dementia 13 (Francis Ford Coppola, 1963)

El cebo (Ladislao Vajda, 1958) *

El diablo sobre ruedas (Steven Spielberg, 1971)

El enigma de otro mundo (Christian Nyby, 1951)

Entierro a los muertos (Albert Band, 1958)

El exorcista (William Friedkin, 1973)

El experimento del doctor Quatermass (Val Guest, 1955)

Frenesí (Alfred Hitchcock, 1972)

Hermanas (Brian de Palma, 1973)

El hombre con rayos X en los ojos (Roger Corman, 1963)

El increíble hombre menguante (Jack Arnold, 1958)





Zombi (George A. Romero, 1978)

Bueno, pues aquí tienen la lista elaborada por Stephen King en el ya lejano año 1980. Cabe preguntarse qué pensará hoy el autor de algunos de los títulos elegidos, pues si bien encontramos películas imprescindibles, otras me temo que no hayan envejecido tan bien (al fin y al cabo la lista es de King).
Algunas no las he visto, y otras, como las de los primeros años de Cronenberg, merecen una revisión.
De cualquier forma me parece una selección interesante y heterodoxa, incluyendo dentro del género de terror films habitualmente considerados de ciencia-ficción o sólo de intriga.

P.D. Las películas con asterisco las he añadido yo a la lista.

Si echan de menos alguna de este período 50-80 no duden en indicarlo.
Más adelante hablaré en detalle de alguno de los títulos.
Actualización: Acabo de añadir las películas El cebo y ¿Quién puede matar a un niño?

martes, 8 de julio de 2008

THE END

No es que esté obsesionado, pero si ya el otro día les hablaba sobre las propuestas aprobadas por el Congreso en relación a los simios, hoy me desayuno una noticia aún más alarmante. Al parecer, y según el diario The Times, Irán estaría comprando monos en África para sus "laboratorios secretos".
Los iraníes dicen que son para elaborar vacunas, pero se sospecha que "los primates son usados para probar tanto la efectividad de armas (biológicas) como para desarrollar defensas contra las mismas".
Miedo da pensar en los siniestros proyectos de Ahmadineyad y los científicos unidos a la causa del islamismo.
Señoras/es: aprovechen estos días y disfruten, no vaya a ser que nos encontremos, parafraseando el título de la película de Mankiewicz, de repente, el último verano. Porque, aunque pueda parecer exagerado, esto es el fin.

P.D. Ahora sí debería correr la gente y vaciar los supermercados para abastecerse largo tiempo, y no por una simple huelga de transportistas.
También vuelvo a recordar las sabias advertencias de José Antonio Martínez Abarca, o sea: Los monos no hablan porque traman algo.

jueves, 26 de junio de 2008

Gran Simio

Piensen en cuál es el principal asunto que quita el sueño a la mayor parte de la población: ¿puede ser el paro, tal vez la imposibilidad de pagar la hipoteca o quizá el aumento de la delincuencia? Bien, como todos habrán ya imaginado, el origen de toda zozobra lo provoca, sin ser los casos anteriores poca cosa, la ausencia de derechos de los simios. Sí, han leído bien; nuestra gloriosa clase política ha tenido en cuenta, una vez más, los desvelos de los ciudadanos y las enérgicas protestas de millones de personas y ha obrado en consecuencia:
El Congreso ha aprobado un texto que considera a los simios "iguales" a los hombres. A partir de ahora, supongo, se creará un gabinete dedicado a entrar por la fuerza en zoológicos y circos para librar a los animales de sus jaulas y darles cobijo en viviendas de protección oficial. Lo que no tengo claro es si la vigilancia de los primates y posterior represión de sus carceleros correrá a cargo del flamante nuevo ministerio de Bibiana Aído.
A mi la medida me resulta inquietante; aún recuerdo con impacto la película de anticipación El planeta de los simios (Franklin J. Schaffner, 1968), o cómo en un futuro el destino de la Tierra es regido por los monos.
Esta iniciativa, quién sabe si no supondrá allanar el camino a la aparición de un émulo del Dr. Zaius, que sometería a los humanos a humillaciones y torturas sin fin.

Como decían en una sección de la revista "La Codorniz": Tiemblen, después de haber reído.
Actualización: Lo mejor que he leído hasta ahora sobre este asunto en Crónicas Murcianas, por José Antonio Martínez-Abarca.

miércoles, 9 de enero de 2008

A los alegres campistas

Los jóvenes deberían saber que cuando van de excursión y pincha la rueda de la furgoneta, o se pierden en un apartado bosque y no saben bien qué camino seguir, están siendo vigilados por alguien. Probablemente el inadvertido observador pertenezca a una familia huraña, poco dada a las convenciones sociales y, casi seguro, antropófaga.
Siempre es un error ir a pedir ayuda a la casa más cercana, sobre todo si ésta parece abandonada. Pero nada, les entran las prisas y se acercan a la puerta preguntando: ¿hay alguien ahí?

Lo más normal es que no obtengan respuesta, pero cuando están a punto de marcharse y salvar sus vidas siempre aparece el listo del grupo y dice: ¡parad chicos, he visto una luz! o ¡he oído algo!

En ese preciso momento empieza el terror.

Es necesario recordarles que si preguntan a un lugareño por una zona determinada y éste pone cara de miedo o, lo que es peor, suelta una risa malévola, deben desistir de su proyecto de fin de semana y volver a casa inmediatamente.
A estas buenas gentes que moran donde no llega el correo les molesta que los de ciudad irrumpan en sus dominios, y más sin son alocados mozalbetes que no paran de dar ruido.


Si les sorprende un temporal y el coche queda embarrado no busquen cobijo en un caserón, mejor no salgan del auto y esperen al día siguiente. A ser posible lleven consigo armas de fuego, eso es importante y no las litronas y el hachís, pues bajo sus efectos quedan aturdidos y no atienden a lo importante: su supervivencia


Pero si alguno se pone cabezón y se empeña en buscar hospitalidad en la mansión más cercana, tengan al menos la precaución de no entrar si les abre un tipo mal encarado, robusto y mudo. Está muy bien alejarse del bullicio de la ciudad y respirar el aire puro del campo, pero no olviden que las colinas tienen ojos.

Hagan caso, por favor, a estos consejos y así evitarán que se sigan haciendo películas de terror basadas en hechos reales.
No piensen que estos sucesos son obra sólo de rednecks norteamericanos o de remotas tribus asilvestradas, tarugos los hay por igual en todos los países.

Arriba, el mayordomo Morgan (Karloff) asusta a la señora Waverton (Gloria Stuart) en El caserón de las sombras (James Whale, 1932).



Buenas noches.

martes, 18 de septiembre de 2007

Asesinos perseverantes.

Al volver a ver hace unos días la película Halloween (1978) de John Carpenter, constaté algo que es consustancial a este subgénero de asesinos en serie: La incompetencia de las fuerzas de seguridad en general, que llega a ser cómica por exagerada.
En el caso que nos ocupa un peligroso psicópata, Michael Myers (que siendo un niño asesinó a su hermana, al novio de ésta y a su padrastro), se fuga de el psiquiátrico donde estaba recluido justo en el momento en que iba a ser trasladado para la revisión de su caso.
Testigo horrorizado de la huida del monstruo es el doctor que trató el caso del joven Myers. Este hombre está convencido de que su paciente es la pura encarnación del mal y de que volverá a matar, sin ningún género de dudas, una vez vuelva a la calle.
Da la casualidad de que el asesino se escapa la noche anterior al día de Halloween, día/noche en que años atrás tuvo lugar el luctuoso hecho.
Se alerta con premura a las autoridades de que Michael regresará a su pequeña localidad natal y de que lo hará para sembrar el terror. Hasta aquí todo bien. ¿Usará alguien la información precisa del doctor?
Una vez en el pueblo origen de toda la historia, el galeno se hace acompañar al cementerio, donde comprueba que la lápida perteneciente a la hermana del asesino, ésa y ninguna otra, ha sido robada.
Primera prueba de la presencia del homicida en la zona y confirmación de las tesis del psiquiatra.
Hay un pequeño detalle que no se nos debe escapar, el malo de la peli huyó de su cautiverio en el coche del doctor y circula por el pueblo como Pedro por su casa después del aviso dado a la policía. Debemos sumar a lo anterior su presencia en las calles con una careta blanca a plena luz del día.
Si en vez de un asesino se tratara de un toro de ochocientos kilos, ¿lo habría encontrado el sheriff?, mucho me temo que no.
Dejando a un lado este arquetípico ejemplo de cine de terror, en la vida real, que supera en atrocidades a la ficción, los seres más sanguinarios disfrutan durante largos años de sus crímenes sin levantar sospechas entre sus vecinos. Lo que ya no sé es si debido a negligentes investigaciones o a que se trata de individuos especialmente escurridizos y expertos en ocultar sus fechorías. Tenemos muy reciente el caso de Alexander Pichushkin, que acaba de ser detenido acusado por la justicia rusa de 49 asesinatos y que lleva matando desde 1992, cuando tenía 18 añitos, década y media de sin ser descubierto . Este sujeto asegura orgulloso haber eliminado a 13 personas más de las que se le imputan, también ha dicho que no tenía intención de parar en su macabra actividad. Reconoce la influencia, nobleza obliga, de Andrei Chikatilo, el "carnicero de Rostov", cuyo trabajo de matarife duró desde el año 1978 hasta su detención en 1990, con 53 muertos a sus espaldas.
En fin, Homo homini lupus o El asesinato considerado como una de las Bellas Artes.