El Congreso ha aprobado un texto que considera a los simios "iguales" a los hombres. A partir de ahora, supongo, se creará un gabinete dedicado a entrar por la fuerza en zoológicos y circos para librar a los animales de sus jaulas y darles cobijo en viviendas de protección oficial. Lo que no tengo claro es si la vigilancia de los primates y posterior represión de sus carceleros correrá a cargo del flamante nuevo ministerio de Bibiana Aído.
A mi la medida me resulta inquietante; aún recuerdo con impacto la película de anticipación El planeta de los simios (Franklin J. Schaffner, 1968), o cómo en un futuro el destino de la Tierra es regido por los monos.
Esta iniciativa, quién sabe si no supondrá allanar el camino a la aparición de un émulo del Dr. Zaius, que sometería a los humanos a humillaciones y torturas sin fin.
Como decían en una sección de la revista "La Codorniz": Tiemblen, después de haber reído.
Actualización: Lo mejor que he leído hasta ahora sobre este asunto en Crónicas Murcianas, por José Antonio Martínez-Abarca.
