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miércoles, 23 de noviembre de 2011

Ed


Vuelvo a escuchar el muy recomendable disco Soup de Blind Melon, en concreto, la pegadiza Skinned, que versa sobre la figura del perturbado Ed Gein.

Son de sobra conocidas las obras inspiradas directa o indirectamente en el psychokiller de Wisconsin (ahí están el Norman Bates de Psicosis, el Leatherface de La Matanza de Texas o el Buffalo Bill de El silencio de los corderos). Sin necesidad de remover mucho podemos ver la lista de canciones aquí.






Elegiremos las tres más redondas para esta noche de noviembre.












Notas:

Inside a Serial Killer's House.
Life Classic.

El escritor Robert Bloch, cuyo libro Psycho adaptó Hitchcock, vivió, antes de publicar su obra sobre Norman Bates, cerca del lugar de los luctuosos hechos que hicieran célebre a Gein. El parecido entre Bates y Gein es incuestionable.

domingo, 16 de octubre de 2011

La saga de los Torrance





Hace pocos días se publicó la noticia de que Stephen King está escribiendo la segunda parte de El resplador.
Al parecer el protagonista es el hijo de Jack Torrance, Danny "... ahora convertido en un adulto capaz de apaciguar las mentes de enfermos terminales hasta que su labor se ve amenazada por la irrupción de unos vampiros." (¿se tratará todo esto de una broma de King?)





Aunque King se ha hartado de repetir que la adaptación de Stanley Kubrick no le acabó de gustar, no es exagerado calificar de clásico a este film con tantas imágenes perturbadoras que permanecen imborrables en la memoria de todo aquel que viera esta película de niño.




Por cierto, en los extras de la edición especial del DVD encontramos The Making of the Shining, el documental que Vivian Kubrick, la hija de Stanley Kubrick grabó durante el rodaje, cuando tenía 17 años. Pueden verlo aquí, cortesía de El pandemonium.org.


domingo, 3 de abril de 2011

Out of the Blue (Caído del cielo) - Dennis Hopper (1980)

Anoche volví a ver “Out of the blue”, que dirigiera Dennis Hopper en 1980. Rescato el magnífico artículo que Gabriel Albiac dedicó en ABC a Hopper poco después de su muerte, donde glosaba dicha película:

Out of the Blue


GAVIOTAS que, con suprema elegancia, sobrevuelan el basurero; tan necrófagas como las hienas. La fuerza visual de esa metáfora persevera en la memoria de este animal enfermo de cine. Out of the blue («Caído del cielo») es para mí, con diferencia, la mejor película de Dennis Hopper. La que alza su elegía a un mundo muerto: el de la gran épica del rock and roll, al cual pusiera punto de inflexión poética su temprana Easy Rider, rodada cuando era posible aún morir en combate; aunque el combate fuera con un descerebrado rústico que tira de rifle desde su apestosa furgoneta. Era posible vivir deprisa; aunque, al final, la heroica Harley Davidson acabara destripada, al margen de una cuneta en la infinita línea de las carreteras que no van a ningún sitio. Era posible morir joven; aun cuando a tantos se llevara la muerte más estúpida; no la apocalíptica guadaña de los grandes relatos, la aguja sólo, la desalmada. ¿Dejar un bello cadáver? Eso, ni a los más altos héroes de Troya les fue concedido. El cadáver es maculado enseguida por el polvo. Y las Harley Davidson son máquinas demasiado puras para saber nada de aquellas lágrimas de plomo hirviente que Homero vio a los caballos de Aquiles verter sobre la polvareda del combate en el cual pereció Patroclo. Pero Easy Rider era 1969, cuando la tempestad apenas había anunciado su comienzo. Out of the blue sucede en las últimas trincheras, cuando, al cabo de once años, casi todas la batallas se han perdido.
Del más perseverante rockero de esos años tomaba el título de su película Hopper. Out of the Blue es la escueta maravilla que abre en bucle el álbum al cual da shakespeariano título uno de sus versos: ...rust never sleep..., algo así como que «la herrumbre nunca duerme». Bucle, porque con el eco de esa canción se cierra el disco: la misma, aunque cambiado el subtítulo (Into the black, en lo negro); la misma, sólo que dinamitado ahora el inicial tono angélico que daban a su apertura voz y pulcra guitarra, triturado por el estruendo que sabiamente distorsionan las guitarras eléctricas con las que Crazy Horse hizo los directos más bestias de esos años. «¡Más vale arder en una sola llamarada, puesto que la herrumbre nunca duerme!» La herrumbre, la jodida herrumbre, a la cual, si lo solemne nos complace, podemos llamar muerte. Pero que el Neil Young furioso que lo escupe sabía bien que no es ese instante sólo en el cual todo bicho -humano o lo que sea- tiene que dejar de estar; que es cada segundo, cada instante en el cual se nos va el presente y, con él, hasta el último átomo de cuanto somos. No es una revelación que haya impuesto el vértigo de nuestro siglo. Quevedo lo puso -y dio con ello cima a la intuición primera del Barroco-, en la forma más literariamente perfecta con que haya dado la lengua castellana para decir el drama de ser hombre: «presentes sucesiones de difunto».
A Hopper se lo ha llevado el cáncer. Tan común, tan canalla... La herrumbre que no duerme. Aquí, allá, en media docena de lenguas, leo tópicos que hablan de «icono de la contracultura». ¡Icono de la contracultura a los setenta y cuatro...! Aquí, allá, en media docena de lenguas, los mismos tristes lugares comunes sobre el motero de Easy Rider. No hay muchos que recuerden -quizá porque es más triste, por ser más inteligente- aquel Out of the Blue que seguía el vagar de una desolada adolescente, casi una niña, empeñada en repetir con Neil Young que «el rock and roll no morirá nunca», justo en los tiempos de los cuales el rock and roll era ya canto fúnebre. Inmenso basurero, sobrevolado por bellísimas bandadas de gaviotas. Necrófagas como hienas.
Notas:
No encuentro, ni en los títulos de crédito, ni en ningún otro lado, la lista de todas las canciones que suenan en la película...
Escuchamos, primero, la que da título al film, My, My, Hey, Hey (Out of the Blue) de Neil Young, del que también se incluye Thrasher (ambas del maravilloso Rust Never Sleeps); al grupo punk de Vancouver Pointed Sticks (gracias a P. Terrores por el dato), que aparecen tocando en directo Out of Luck y Somebody's Moon, y por supuesto, a Elvis, ídolo de la protagonista.

Viendo
Out of the blue llega uno a la conclusión, al igual que Mojo Nixon, de que Elvis está en todas partes.
Dennis Hopper en IMDB.
Para adentrarse en la generación de directores y actores (como Scorsese, Coppola, Spielberg, Altman, Schrader, Cimino, Bogdanovich, de Niro, Nicholson, Pacino o el propio Dennis Hopper) que entre finales de los 60 y primeros 80 revolucionaron la industria del cine, échenle un vistazo a Easy Riders, Raging Bulls, de Peter Biskind. En Editorial Anagrama. Y sobre este libro existe un documental, La generación que cambió Hollywood (Easy Riders, Raging Bulls. How the Sex, Drugs and Rock 'N' Roll Generation Saved Hollywood, 2003)

viernes, 25 de marzo de 2011

La hora del planeta.

Leo en ABC que “mañana es la hora del planeta, y que WWF espera que a las 20.30 horas se apague la luz en todo el mundo durante 60 minutos para dar un respiro a la Tierra.”

Este tipo de iniciativas, o similares cadenas que inundan los correos electrónicos son, como mínimo, ridículas, y no porque tengan poco seguimiento, sino que desde su misma raíz están equivocadas. Son fruto del caletre de malthusianos y amigos del apocalipsis, que nos llevan dando el tostón ya ni se sabe los años.

Siempre he pensado que si hiciéramos caso de la prédica ecologista estaríamos abocados a un final tan trágico como el del pobre protagonista de Wicker Man, víctima de una pagana secta que rinde culto a la madre tierra. La misma Madre Tierra que se cepilla miles de vidas por un golpe de mar o hace temblar sus entrañas para engullir a hombrecillos cada cierto tiempo.

La única opción consecuente con sus mismas teorías (véase si no la filosofía del primitivista John Zerzan) es animar a la gente al suicidio en masa, a la manera de Soylent Green y predicando con el ejemplo, claro está. Imaginen una tierra sin la horrible presencia del ser humano, donde las fierecillas y la vegetación todo lo invadan. He aquí, por fin, el paraíso ecologista, la vuelta a los orígenes. O sea, a la nada.

Ya que según el eminente científico Hugo Chávez el capitalismo destruyó la vida en Marte, abandonemos de una vez, dejemos respirar a la Tierra.

Pueblos del mundo, extinguíos.






Notas.

-La viñeta sobre la eco-tortura es de Cox y Forkum. Vista en 30 more great environment cartoons.


-Crítica de la película Wicker Man.

-Sobre la filosofía primitivista de John Zerzan, ver el artículo de Gustavo Bueno La nostalgia de la barbarie, como antiglobalización.

domingo, 13 de marzo de 2011

20 películas libertarias. 2- Cuando el destino nos alcance...(1973).

THE YEAR: 2022

THE PLACE: NEW YORK CITY

THE POPULATION: 40,000,000


El director Richard Fleischer presentó en 1973 una distopía basada en el libro de Harry Harrison ‘Make Room! Make Room!’. En la ciudad de Nueva York, allá por el año 2022, hay una preocupante superpoblación así como una terrible escasez de alimentos. La gente vive hacinada en una urbe caótica donde se decretan continuos toques de queda.

Muy pocos pueden acceder a la comida, siendo la empresa Soylent Corporation, en connivencia con las autoridades, la que distribuye unas tabletas sintéticas a las turbas ansiosas por obtener su ración.

En la ciudad devastada trabaja como policía el detective Thorn (Charlton Heston), ayudado en sus investigaciones por el anciano profesor Sol Roth (Edward G. Robinson). El detective Thorn es avisado de que un hombre, William R. Simonson (Joseph Cotten), ha aparecido muerto en su casa. La vivienda forma parte de unos apartamentos de la zona rica de la ciudad, zona que se encuentra amurallada para evitar posibles asaltos.

Al principio se cree que el móvil del crimen es el robo. Al parecer, un morador de la zona pobre se aprovechó de un fallo en el sistema de alarma para irrumpir y desvalijar la casa. Sin embargo, a nuestro detective no le parece convincente dicha teoría y encarga al viejo Sol que investigue sobre el acaudalado inquilino, el tal Simonson.

En la casa del muerto se encuentran dos gruesos tomos relacionados con la corporación Soylent que Thorn decide llevarse consigo. Las primeras sospechas apuntan a que el guardaespaldas del finado es realmente quien está detrás de lo sucedido.

Las pesquisas de Thorn y Sol Roth les conducirán a averiguar, será Sol Roth el primero en hacerlo, un terrible secreto. Tanto es así que éste no podrá soportarlo, decidiendo poner punto final a su vida y comunicar, in extremis, lo descubierto a su camarada Thorn.

La historia de “Cuando el destino nos alcance…” puede ser vista con júbilo por malthusianos encantados de contemplar –aunque sea en la ficción- sus profecías cumplidas; estoy también seguro de que los ecologistas la disfrutarán por parecidas razones y se relamerán con el retrato de ese planeta desolado por los hombres, que han envenenado el agua y la tierra. De esta película se pueden hacer, por tanto, varias y contradictorias lecturas...

En lo tocante al mensaje libertario, aquí lo que se aprecia es un gobierno omnipotente que raciona los “alimentos” fabricados por una gran corporación, tan entrelazada con el propio gobierno que es indistinguible de éste. O sea, un caso de ‘… combinación de gran gobierno y gran empresa, (que es) el caldo de cultivo adecuado para la tiranía’; y una ocultación sistemática de información vital. Cristian Campos, por su parte, la ve así: "La seguridad social y el estado del bienestar, llevados a su corolario lógico: la eutanasia masiva de viejos e incapaces, a cargo del presupuesto del estado".

El futuro que nos ofrece esta película es el de ciudadanos que han perdido ya todo rastro de humanidad, de gente a la que hasta la ‘cicuta’ le es administrada por el gobierno. Hombres que, en la mayoría de los casos no han llegado a saber cómo era un río, el mar o un bonito paisaje; salvo aquellos que, por avanzada edad, sí pudieron conocer el mundo como nosotros y lloran, desconsolados, viendo esas postales/imágenes de otra época (mientras escuchan a Tchaikovsky, Beethoven o Edvard Grieg) y saben que ya todo está definitivamente perdido.

Los últimos minutos del film, demoledores – con esa despedida tan triste de Sol Roth y la desesperación de un malherido Heston intentando que se difunda la terrible información que le acaban de revelar-, forman parte de esos finales abiertos e inolvidables con una frase que ha dejado huella en la historia del cine, al igual que sucediera con “El planeta de los simios” y Heston gritando, lleno de rabia y dolor, a una semidestruida estatua de la Libertad; o los desgarrados lamentos de advertencia del doctor Miles Bennell en medio de una carretera atestada de tráfico en “La invasión de los ladrones de cuerpos”.



Notas:


-El director, Richard Fleischer, tiene una filmografía digna se ser reivindicada, con algunas películas tan recomendables como...

"20.000 leguas de viaje submarino" (1954); "Los vikingos" (1958); "El estrangulador de Boston" (1968) o "Mr. Majestyk" (1974).

-Ver 20 películas de derechas en orden de excelencia. Las listas de Cristian Campos.

-La viñeta de Cox and Forkum, vista en Capitalism Magazine.

-‘… combinación de gran gobierno y gran empresa, (que es) el caldo de cultivo adecuado para la tiranía’. Ver "Facción anarquista en el Partido de la libertad individual". También LP Radical Caucus 1979.

-El soundtrack de “Cuando el destino nos alcance…” incluye:

"Symphony No. 6 in B Minor, Op.74: 'Pathetique': I. Adagio - Allegro non Troppo"

Pyotr Ilyich Tchaikovsky

"Symphony No. 6 in F Major, Op.68: 'Pastoral': I. Allegro ma non Troppo"

Ludwig van Beethoven

"Peer Gynt Suite No.1, Op.46: I. 'Morning'"

Edvard Grieg

"Peer Gynt Suite No.1, Op.46: II. 'Aase Death'"

Edvard Grieg

-Charlton Heston trabajó en otra producción de terror/ciencia-ficción de similares características: “El último hombre vivo” (The Omega Man), basada en la obra del sin par Richard Matheson “I Am Legend”: Un único superviviente en Los Ángeles, tras una epidemia que ha transformado a todos los seres humanos en vampiros, lucha día y noche por conservar la vida. Más adelante volveré sobre ella.

-Esta fue la última película protagonizada por Edward G. Robinson, un actor colosal. Compruébenlo viendo “Perversidad” de Fritz Lang.

-Son varias las referencias y homenajes a esta película en el mundo de la cultura. Matt Groening la recordaba en episodios de Futurama y Los Simpsons.

martes, 8 de marzo de 2011

20 películas libertarias. 1- La invasión de los ladrones de cuerpos (1956).

"Look! You fools! You're in danger! Can't you see? They're after you! They're after all of us! Our wives…our children…they're here already! You're next!" ~ Dr. Miles Bennell


A los ecologistas habría que recordarles, como bien hace Cristian Campos, que la Naturaleza también es el Ébola y que, además de virus terribles, proliferan otros fenómenos más o menos desagradables de depredación como el parasitismo, siendo el huésped del parásito casi siempre ignorante de su condición de fuente de alimento de otro ser. Pero hay un caso realmente curioso e inquietante: Entre los hongos encontramos un género, el de los Cordyceps, que agrega más de 400 especies con la común característica de que todas son parásitas, normalmente de insectos (hongos entomopatógenos) pero también de artrópodos y de otros hongos. Algunas especies del género Cordyceps son capaces de afectar a la conducta de su insecto hospedador. El Cordyceps unilateralis, por ejemplo, hace que las hormigas se suban a la parte superior de una planta y se agarren a ella antes de morir, asegurando una distribución máxima de las esporas procedentes del cuerpo fructífero que brota del cadáver del insecto. Es decir, que anulan la “voluntad” de la hormiga, dándose el fenómeno de las "hormigas zombies", formícidos transformados en mero instrumento al servicio del hongo que, cuando ha satisfecho su necesidad, deja al animal morir. Imaginen, ahora, que un hongo de estas características cambia las hormigas por humanos y ya tienen una película de terror. Que el hongo sea morador del planeta tierra o venga del espacio exterior lo mismo nos da.

Bien, pues en el mundo de la ficción se abordó, allá en la década de los 50, tan terrible asunto de la mano de, al menos, dos escritores:

En el mismo año 1954 aparecen la novela de Jack Finney “The Body Snatchers” y el relato “The Father-Thing”, con una asombrosa coincidencia temática: la duplicación de hombres por unas criaturas venidas de vete tú a saber dónde. En el caso de “El padre-cosa”, ese genio de la literatura llamado Philip K. Dick nos desasosegaba con una historia de un padre al que su hijo, aterrado, comienza a ver igual que a un extraño. En un momento dado el niño y otros dos chavales encontrarán un repugnante ser, una especie de enorme ciempiés, oculto en el jardín de una feliz familia norteamericana.

El libro de Finney es mucho más conocido porque fue llevado al cine con éxito en 1956, encargándose del guión Daniel Mainwaring y, sin figurar en los créditos, Richard Collins. De la dirección se ocupó, con mano maestra, Donald Siegel. Vayamos con la película de Siegel:

El joven doctor Miles Bennell regresa, tras unos días de ausencia, a su pequeña localidad, Santa Mira. Nada más llegar le comunican algo insólito: hay gente en el pueblo que asegura que sus familiares no son sus familiares; una joven dice que su tío no es su tío; un niño huye de su madre alegando... que ésa no es su mamá.

El doctor, intrigado, decide derivar los casos al psiquiatra, que le tranquiliza hablándole de un caso, no tan extraño al parecer, de histeria colectiva. Pero una noche, interrumpen la velada del médico protagonista en un bar; es un amigo escritor el que, alarmado, le reclama a tan altas horas por un motivo urgente. Una vez en la casa del solicitante, éste le descubre el motivo de su preocupación: en la mesa de billar ha aparecido un cadáver; eso sí, hay algo anormal en el cuerpo, parece un humano incompleto, no mutilado pero distinto del común de los mortales, alguien que no tuviera las facciones bien definidas.

Aquí comienza una verdadera pesadilla para nuestro protagonista, una huida en la que no podrá bajar la guardia, tendrá que olvidar lo que es dormir y huir (al principio junto a su novia y luego en una angustiosa soledad) de todos los que le rodean.

Stephen King le dedica siempre elogiosas palabras y Guillermo Cabrera Infante (en un artículo titulado, con gran acierto, ‘De entre los zombies’) sugiere que nos encontramos ante una brillante adaptación de la teoría hindú del prana.

Se ha hablado de esta película como alusiva al McCarthysmo y a la paranoia anticomunista propia de aquella época de la Guerra Fría, pero tengo entendido que Finney sólo intentó contar una buena historia de terror. Según el punto de vista de John W. Whitehead: “La única resistencia a la represión percibida, nos dice ‘ladrones de cuerpos’, es un individualismo listo para el combate. Hay esperanza en el individuo desafiante. El conflicto entre la sociedad y el individuo es perpetuo. Y los villanos no están tanto en el otro lado del mundo como a nuestro alrededor. El enemigo real, por lo tanto, es el gobierno con sus cada vez más invasivas medidas - algo que ahora vemos que sucede en todo el país - y, de la misma manera, la conformidad ante este clima totalitario. La resistencia debe estar en contra de todas las imposiciones gubernamentales que ponen en peligro nuestras libertades civiles y en contra de toda clase de conformidad, no importa la forma, tamaño o color del paquete que entra en juego porque si no, el enemigo nos arrulla a renunciar a nuestra individualidad.” Por otra parte “Don Siegel reconoció que su película retrata el conflicto entre las personas y las diversas formas de autoridad sin sentido y negó un motivo anti-comunista. En defensa de ‘La invasión de ladrones de cuerpos’, dijo, "Creo que el mundo está poblado por las vainas y yo lo quería mostrar." Sea como fuere, hoy vuelvo a pensar en que es imposible no ver este clásico de los 50 como uno de los más importantes alegatos (alegóricos) hechos contra el colectivismo. Cualquier libertario que se precie debería conocer la obra de Siegel: la epopeya de un hombre contra el totalitarismo (representado por la masa de gente convertida en Pod People), el individuo luchando por no formar parte de un engranaje diabólico, parte de una especie de socialismo que reduce a los humanos a meros insectos sin voluntad. Hoy sabemos que “El Socialismo es un sistema maravilloso. Si eres una hormiga”¿Para el hombre? Como dice el entomólogo E.O. Wilson, "Gran idea. Especie equivocada".



Notas:

-Cristian Campos y el ecologismo: ver “20 películas de izquierdas sin orden ni concierto”.

-Algunas clases de Cordyceps son utilizadas por la medicina tradicional china.

-El extraño caso de las 'hormigas zombies'. ABC.

-Stephen King, como digo arriba, se ha referido a esta película en muchas ocasiones, pueden ver su ensayo Danza Macabra, publicado por la Editorial Valdemar.

-En los Cuentos Completos de Philip K. Dick, Editorial Minotauro, encontrarán “The Father-Thing” (Volumen III).

-El artículo de Guillermo Cabrera Infante “De entre los zombies” apareció en el libro “Cine o sardina”, Editorial Alfaguara. Página 445. Léanlo aquí en PDF.

-A mí parecer, el film de Siegel es de lo más destacable de la, por otra parte, maravillosa década de los 50, una época dorada en lo que al género de terror y ciencia-ficción se refiere. Véase si no esa angustiosa joya titulada “El increíble hombre menguante”. No se volvería a rayar a la misma altura hasta el “Alien” (1979) de Ridley Scott o “La cosa” (1982) de John Carpenter.

-Les recomiendo, amén de la película de Siegel, la versión que Philip Kauffman realizó en 1978. Fue protagonizada por Donald Sutherland y cuenta con un memorable final.

-The Body Snatchers: They're After All of Us and You're Next. John W. Whitehead. LewRockwell.com

-BARCEPUNDIT "EL SOCIALISMO es un sistema maravilloso. Si eres una hormiga".

-Los carniceros del norte. "La invasión de los ultracuerpos" YouTube

lunes, 7 de febrero de 2011

Bill Hicks, el Nietzsche de la comedia.


El pasado viernes vi la película de Bob Fosse "Lenny" (1974), sobre la vida del cómico Lenny Bruce (interpretado por Dustin Hoffman, en el que quizá sea su mejor papel). Bruce, baluarte de la libertad de expresión, tuvo en su día graves problemas (dando con sus huesos en la cárcel y perdiendo la licencia para actuar) por usar lenguaje obsceno en sus espectáculos.

Y hoy, sin salir del mismo asunto, me he topado con esta interesante lista de 10 monólogos irreverentes. De uno de los artistas mencionados, Bill Hicks (digno heredero del estilo L. Bruce), se nos dice:

"La quintaesencia del cómico estadounidense conspiranoico, depresivo, alcohólico y misántropo, uno de esos para los que el show era tan sólo una excusa para descargar su inagotable odio contra la humanidad en pleno. Asistir a uno de sus monólogos, en palabras de los que tuvieron el privilegio en su momento, era una experiencia esquizofrénica: Resultaba difícil averiguar si debías reír con él, o salir huyendo de la sala, por lo que pudiera pasar. Bill Hicks murió de cáncer de páncreas en 1994."

Bien, he aquí algunos vídeos subtitulados con fragmentos de sus actuaciones. Los dejo sin más:





Y este otro sobre el tabaco, que viene muy bien en estos tiempos de autoridades neopuritanas y ciudadanos aborregados. Hicks arremete, en otras ocasiones, contra la absurda "guerra contra las drogas" o nos ofrece su visión de la pornografía. En fin, que me ha alegrado el día.


Para finalizar, existe un documental, American: The Bill Hicks Story (2009), que intentaré localizar cuanto antes.


Salud.

viernes, 18 de junio de 2010

Martin Scorsese y el cine de terror

Siempre he considerado que Martin Scorsese, además de un gran director, es insuperable eligiendo canciones para sus películas. Y desde que leí su libro Un recorrido personal por el cine norteamericano también tengo muy en cuenta sus recomendaciones cinéfilas.

Viene esto a cuento porque he encontrado, mientras buscaba "La noche del demonio" de Jacques Torneur, una lista de sus títulos favoritos en lo que al género terrorífico se refiere. He aquí la selección:


'The Haunting: la mansión encantada' (Robert Wise, 1963)


'La isla de la muerte' (Mark Robson, 1945)

'Los intrusos' (Lewis Allen, 1944)

'El ente' (Sidney J. Furie, 1981)

'Al morir la noche' (Alberto Cavalcanti, 1945)

'Al final de la escalera' (Peter Medak, 1980) No quisiera verme en el pellejo del protagonista, al que da vida George Scott.


'El resplandor' (Stanley Kubrick, 1980) Stanley Kubrick haciéndonos sufrir por los largos pasillos de un hotel. Obra maestra absoluta.


'El exorcista' (William Friedkin, 1973)

'La noche del demonio' (Jacques Tourneur, 1957) Tourneur dirigió también Yo anduve con un zombie, de la que guardo muy buen recuerdo.



'Suspense' (Jack Clayton, 1961) Adaptación del libro de Henry James "Otra vuelta de tuerca", vilmente fusilada por Alejandro Amenábar con "Los otros".


'Psicosis' (Alfred Hitchcock, 1960) Se cumplen 50 años de la aparición de Norman Bates, ese chico tímido que disecaba búhos y espiaba a las mujeres por un agujero de la pared.
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Hasta aquí las recomendadas por Scorsese. No he visto todas, así que tengo un fin de semana entero para buscarlas. De momento me permito añadir algunas que se me vienen a la cabeza:

Alien (Ridley Scott, 1979)

El otro (The other. Robert Mulligan, 1972)

La invasión de los ladrones de cuerpos (Invasion of the body snatchers. Don Siegel, 1956)

La cosa (The thing. John Carpenter, 1982)


El cebo (Ladislao Vajda, 1958)

Tiburón (Jaws. Steven Spielberg, 1975)

Terroríficamente muertos (Evil Dead II. Sam Raimi, 1987) La segunda parte-remake de Posesión Infernal. Vuelve la cabaña de madera perdida en el bosque donde, a través del Necronomicón, se liberan oscuras fuerzas. Sustos, risas y un Joseph Campbell en estado de gracia. Por cierto, es de agradecer que Raimi haya vuelto por donde solía, vean sino su Arrástrame al infierno (2009).

Escalofrío (Frailtry. Bill Paxton, 2001) Un padre iluminado, que cree tener relación directa con Dios a través de unas curiosas revelaciones, intentará eliminar a todo aquel que identifique como "demonio". Sus hijos no tendrán más remedio que acompañarlo en tan sagrada misión.


Déjame entrar (Let the right one in. Tomas Alfredson, 2008). No me cansaré de recomendar esta maravillosa película sueca, cuyo final es de esos que te dejan helado. Y hablando de finales impactantes, si no han visto la serie Dexter, el último episodio de la 4ª temporada es brutal.



Si quieren ver más títulos, dediqué una entrada en su día a mostrar una serie de filmes elegidos por un autoridad en la materia que nos ocupa, Stephen King. Ver aquí.

Y ya que estamos con cine tétrico, les dejo la canción de Roky Erickson and the Aliens "Night of the vampire", de su disco I think of demons

viernes, 2 de abril de 2010

¿Dónde te escondes, hermano?


Desde que tengo uso de razón recuerdo haber podido disfrutar en casa de la enciclopedia Salvat del 7º Arte y, sobre todo, del tomo número 1, dedicado al cine fantástico, de terror. Siendo muy niño me impactaban sus morbosas imágenes, y ya se convirtió en obsesión buscar las películas cuyas fotos no me cansaba de ver una y otra vez.

La imagen de la derecha siempre estuvo entre mis favoritas, y aunque tardé años en poder ver EL OTRO (Robert Mulligan, 1972), mereció la pena.

Es, para empezar, una película luminosa, donde el idílico paisaje campestre contrasta con lo sórdido del asunto.

De desbordada imaginación, se nos cuenta la historia de dos hermanos que valiéndose del tiempo libre veraniego se dedican a planear travesuras, como cualquier otro chico de 10 años. Pero claro, toda gamberrada lleva aparejada un castigo. Uno de los hermanos, no tolera bien, digámoslo así, eso de que le reprendan... Bien, pues el hermano díscolo tiene sin duda una fuerte personalidad y un claro dominio sobre el otro. Las conversaciones entre ambos tienen siempre algo de inquietante.

También nos vamos dando cuenta que en la familia algo va mal, y que una serie de pasadas desgracias han dejado a la madre de los chavales en un estado catatónico. Será la abuela, de origen ruso, la que más se ocupe de los pequeños, estimulando, quizá demasiado, su fantasía infantil.

En la casa se suceden accidentes y hechos macabros, y aun conociendo parte del secreto que desde el principio de la película es fácil intuir, no podemos dejar de asombrarnos ante el MAL absoluto, y oculto bajo una capa de inocencia, que Robert Mulligan nos muestra.


Estamos ante una película sublime, imitada hasta la saciedad, tal como sucediera con aquella Suspense (The Innocents, 1961) de Jack Clayton; otro film donde los niños tiene un oscuro protagonismo. Y sobre está última de Clayton, y el relato "Otra vuelta de tuerca" de Henry James, que le pregunten a Alejandro Amenábar.

domingo, 18 de octubre de 2009

I was a teenage werewolf

Los que recuerden a Michael Landon como el padre de la familia Ingalls en La casa de la pradera o por su papel de ángel de la guarda en Autopista hacia en cielo, quizás no conozcan la que sin duda es su mejor interpretación: la de Yo fui un hombre lobo adolescente (1957).

Este asunto del licántropo adolescente sería retomado en los ochenta con Teen Wolf.


Dejemos que sea Stephen King quien nos ofrezca un análisis de la película:

"En Yo fui un hombre lobo adolescente, Michael Landon interpreta a un atractivo pero sombrío estudiante de instituto de temperamento inflamable. Básicamente es un buen chico, pero se ve envuelto en una pelea tras otra hasta que parece que va a ser expulsado del instituto (en realidad, al igual que David Banner, el alter ego de Hulk en la serie de televisión, el personaje de Landon no provoca ninguna de estas peleas), por lo que acude a ver a un psiquiatra que resulta ser completamente malvado (Whit Bissel, que también interpretaría al loco descendiente de Victor Frankestein de Yo fui un Frankestein adolescente). Viendo a Landon como un ejemplo de involución a un estadio anterior del desarrollo humano (un estadio similar al de Alley Oop*), Bissel se sirve de la hipnosis para hacer que Landon involucione por completo, exacerbando deliberadamente el problema en vez de intentar curarlo. Este giro argumental parece fusilado de la, por aquel entonces, actual y tremendamente popular The Search for Bridey Murphy (Noel Langley, 1956), la historia pretendidamente real, pero luego reconocida como fraude, de una mujer que, bajo hipnosis, había revelado recuerdos de una vida anterior.
Los experimentos de Bissel tienen un éxito que va más allá de sus más extravagantes sueños (o de sus peores pesadillas) y Landon se convierte en un hambriento hombre lobo. Para un estudiante de instituto de 1957, ver la transformación por primera vez era un rollo más que chungo. Landon se convierte en una fascinante encarnación de todo lo que no debes hacer... si quieres sacar buenas notas, graduarte con honores, conseguir tu carta de recomendación y ser aceptado en una buena universidad para poder unirte a una fraternidad y beber cerveza tal y como hizo tu padre. A Landon le sale pelo por todo el rostro, le crecen enormes colmillos y empieza a babear una sustancia que se parece sospechosamente a la espuma de afeitar Burma Shave. Mientras espía a una chica ejercitándose a solas en la barra del gimnasio, uno puede imaginarlo como a una mofeta cachonda que se acabara de revolcar en una simpática pila de mierda de coyote fresca. Este tipo no es el típico estudiante modosito con su polo atado al cuello; lo que tenemos aquí es a un tipo al que se la suda un pedo al viento los test de aptitud escolar. Se ha vuelto completamente, no loco, sino lobo.

Indudablemente, parte del motivo del meteórico despegue en la taquilla de la película tuvo que ver con los sentimientos liberadores indirectos que la película les permitía sentir por poderes a estos hijos de la guerra que querían ser buenos. Cuando Landon atacó a la bella gimnasta en leotardos, está haciendo un alegato social en nombre de todos sus espectadores. Pero estos también reaccionan con horror, porque a nivel psicológico la película es una serie de lecciones prácticas sobre cómo comportarse, desde "aféitate antes de ir a clase" hasta "nunca practiques en un gimnasio desierto".

Después de todo, hay bestias por todas partes."(1)

Trailer



The Cramps rindieron homenaje a la película



(*) El troglodita que protagonizaba la serie de tiras diarias del mismo nombre, creada por Vincent T. Hamlin en 1932 y que todavía hoy se sigue publicando (cuando dice hoy, Stephen King se refiere al año 1981).

(1) El comentario de Stephen King pertenece a su libro Danza macabra (1981), Editorial Valdemar.

sábado, 11 de julio de 2009

Modern Love



Nada, que se me ha pegado una canción de David Bowie. No todo va a ser Heavy Metal. Si quieren empezar el sábado con buen pie, déjense llevar por el pop ochentero de Modern Love




Por cierto, la canción aparece en la BSO de la película Adventureland, que se estrenará en España en abril y viene avalada por el director Greg Mottola, al que debemos esa joya llamada Supersalidos. Y su inolvidable personaje McLOVIN

martes, 3 de marzo de 2009

El retorno de Rourke


Estoy seguro de que a más de uno se le habrá escapado una lagrimilla al ver la película El Luchador (The Wrestler, Darren Aronofsky), y no sólo por el retrato de la perra vida del protagonista al que da vida un renacido Mickey Rourke, sino por el explícito homenaje a los 80, sobre todo a través de la música: hard rock y heavy metal.

Nada más empezar, y mientras vemos carteles de combates rememorando los días de esplendor del luchador de pressing catch Randy "The Ram" Robinson, suena el Metal Health de Quiet Riot, y a partir de ahí desfilarán grupos como Ratt (con su Round And Round), Accept (Balls to the Wall) o la inmortal balada de Cinderella Don't Know You Got (Till It's Gone)


Hay momentos gloriosos, como la salida al ring de Rourke mientras se escucha el Sweet Child O' Mine


Escribió Santiago Navajas en su blog Cine y Política que The Wrestler es un film hustoniano y no puede estar más acertado, sobre todo si recordamos aquella historia de perdedores llamada Fat City (1972)



Todos aquellos que se convirtieron en su adolescencia en unos metalheads al estilo de Beavis and Butthead y llenaron la habitación de posters de Motorhead, Poison, Def Leppard, Motley Crue, Scorpions, Guns N' Roses o Alice Cooper..., se descubrirán, ya digo, con una furtiva lágrima en la mejilla.


Larga vida al Rock 'n Roll !!!

Y a Hulk Hogan

domingo, 28 de diciembre de 2008

Música de cine (1)

Domingo de resaca, repasemos algunos grandes momentos musicales del cine:

No puede faltar la trilogía de Sergio Leone, a saber, Por un puñado de dólares, La muerte tenía un precio y El bueno, el feo y el malo. Nos encontramos en las tres con soberbias piezas del mi admirado Ennio Morricone




La mayoría de las películas de Martin Scorsese cuentan con una selección musical inmejorable, son tantas las canciones que podemos destacar que daría para una entrada larga; recordemos cómo abría su película Malas calles con la canción de las Ronettes By my Baby.

O también la maravilosa película After Hour (a la que en España se le dió el horrible título de Jo, qué noche!) muestra el buen criterio musical de Scorsese, desde el sosegado inicio de la mano de Johan Sebastian Bach con Air on the G String hasta el Punk de Poison Idea, el director es especialista en mezclar géneros.

Inolvidable es también el trabajo de Nino Rota en El padrino de Coppola

Y sin salir de las andanzas de los Corleone, esta Tarantella:

En Apocalipsis Now Coppola volvió a dar en el clavo eligiendo a los Doors y su The End:


Y cómo no, el horror de la guerra reflejado en el ataque de los helicópteros al son de Wagner y La cabalgata de las Walkirias.

sábado, 18 de octubre de 2008

Hola, soy Troy McClure...

Cualquier aficionado a Los Simpsons reconocerá el nombre de Troy McClure, actor con una larga filmografía a sus espaldas, así como presentador de documentales educativos (Guía de Fuzzy Bunny Sobre Ya-Sabéis-Que o La carne y tú: compañeros en libertad). También es conocido por sus anuncios estilo tele-tienda y sus galas televisivas.
Por fin encontré una página (en inglés) donde aparecen todas sus películas.

Dejo algunos títulos que no tienen desperdicio:


-De repente, la Última Cena.
-Llamando a todos los leñadores.
-La insoportable humedad de la sudoración.
-Mutantes del espacio VII: El llanto del mutante del espacio.
-El gigolo eléctrico.
-Hydro, el hombre con los brazos hidráulicos.
-Aquí llegan los guardacostas.
-Lepra en el campo de juego.
-Las eróticas aventuras de Hércules.
-'P' de Psicópata.
-Dormir en Shelbyville.
-David contra Super Goliat.
-La nuca del presidente ha desaparecido!
-Hoy asesinamos, mañana morimos.

-Como agua para café soluble.
-Paren el planeta de los simios: yo me bajo!
(grandísimo musical)

En esa misma línea el cine español nos ha regalado también inolvidables títulos como El abominable hombre de la Costa del Sol, El cid cabreador, Qué verde era mi duque o El erótico enmascarado.


Tampoco podemos olvidar Los surfistas nazis deben morir, El ataque de los tomates asesinos, Payasos asesinos del espacio exterior o El vengador tóxico.


Otro día hablaré de Lionel Hutz.

martes, 16 de septiembre de 2008

EL VERDUGO

En la revista Tabla XIII (julio 2008, nº 23, página 16) comento la película El verdugo:

Por eso de que la ciencia avanza que es una barbaridad, España aportó un invento a la historia de lo macabro: hablamos del Garrote Vil, que fue autorizado en el Código Penal de 1822 y supuso, al poco, la desaparición de la horca. El fin del garrote vino dado con la prohibición de la pena de muerte en 1978.
En los últimos años del franquismo se seguía aplicando la pena capital pero la mayoría de las veces se acababa conmutando este castigo por prisión perpetua.

Vayamos a la película El verdugo (1963): José Luis es un joven empleado de una funeraria y tiene en mente marchar a Alemania a trabajar de mecánico; está enamorado de Carmen y estando en actitud indecorosa con ésta es sorprendido por Amadeo, padre de la antes doncella. El resultado, teniendo en cuenta las buenas costumbres y la más elemental decencia, es el de que, quiera o no, se tiene que casar.
Amadeo (Pepe Isbert en legendario papel), el padre, es Administrador de Justicia, eufemismo que oculta el sórdido oficio del que ejecuta al condenado. La situación económica de los futuros esposos es más bien precaria, y dado que Amadeo está a punto de jubilarse, propone a José Luis que herede su plaza de verdugo. Este es reacio y la sola idea le hace estremecerse, pero aparte de un trabajo fijo tienen derecho a una vivienda. El empecinamiento de la novia y su padre le hacen ceder finalmente. La vida familiar será feliz, pero siempre estará presente la amenaza de ser llamado a desempeñar la función por la que, al fin y al cabo, le pagan.
El momento en que la Guardia Civil interrumpe las vacaciones de nuestros protagonistas así como la flojera de piernas del nuevo verdugo en la prisión donde todos, incluido el cura, le animan para que cumpla su cometido, son ejemplos maestros del humor negro. No hay que olvidar que aparte del director Luis García Berlanga tenemos tras el guión al gran Rafael Azcona, recientemente fallecido.

¿Estamos ante una de las cinco mejores comedias de todos los tiempos? Sí, estamos.

lunes, 25 de agosto de 2008

DANZA MACABRA (I)

A la edad de 30 años Stephen King publicó el libro Danza Macabra, un personal recorrido por el mundo de lo terrorífico. En este entretenido y también erudito ensayo se centra principalmente en el período comprendido entre las tres décadas que van del año 1950 a 1980; y abarca tanto la literatura como el cine, sin olvidar la radio y la televisión.
Sin entrar, de momento, en el análisis del libro, que les recomiendo encarecidamente, me dejo llevar de la mano del maestro King y su lista de películas, algunas ya comentadas en este blog, a destacar de ese período 50-80:

Alien, el octavo pasajero (Ridley Scott, 1979)

Carrie (Brian de Palma, 1976)

Cromosoma 3 (David Cronenberg, 1979)



Defensa (John Boorman, 1972)

Dementia 13 (Francis Ford Coppola, 1963)

El cebo (Ladislao Vajda, 1958) *

El diablo sobre ruedas (Steven Spielberg, 1971)

El enigma de otro mundo (Christian Nyby, 1951)

Entierro a los muertos (Albert Band, 1958)

El exorcista (William Friedkin, 1973)

El experimento del doctor Quatermass (Val Guest, 1955)

Frenesí (Alfred Hitchcock, 1972)

Hermanas (Brian de Palma, 1973)

El hombre con rayos X en los ojos (Roger Corman, 1963)

El increíble hombre menguante (Jack Arnold, 1958)





Zombi (George A. Romero, 1978)

Bueno, pues aquí tienen la lista elaborada por Stephen King en el ya lejano año 1980. Cabe preguntarse qué pensará hoy el autor de algunos de los títulos elegidos, pues si bien encontramos películas imprescindibles, otras me temo que no hayan envejecido tan bien (al fin y al cabo la lista es de King).
Algunas no las he visto, y otras, como las de los primeros años de Cronenberg, merecen una revisión.
De cualquier forma me parece una selección interesante y heterodoxa, incluyendo dentro del género de terror films habitualmente considerados de ciencia-ficción o sólo de intriga.

P.D. Las películas con asterisco las he añadido yo a la lista.

Si echan de menos alguna de este período 50-80 no duden en indicarlo.
Más adelante hablaré en detalle de alguno de los títulos.
Actualización: Acabo de añadir las películas El cebo y ¿Quién puede matar a un niño?