viernes, 14 de enero de 2011

Do You Hate the State? by Murray N. Rothbard

Dejo una libre traducción del interesante artículo de Murray N.Rothbard "Do you hate the state?", rogando disculpen los posibles errores. El texto original fue publicado en julio de 1977, mes y año del nacimiento de un servidor.

Do you hate the state?



Recientemente he estado rumiando sobre cuáles son las cuestiones cruciales que dividen a los libertarios. Algunas que han recibido mucha atención en los últimos años son: el anarco-capitalismo vs gobierno limitado, el abolicionismo vs gradualismo, los derechos naturales contra el utilitarismo y la guerra contra la paz. Pero he concluido que, siendo como son estas preguntas tan importantes, en realidad no van directamente al nudo de la cuestión, a la línea divisoria fundamental entre nosotros.


Tomemos, por ejemplo, dos de las principales obras anarco-capitalistas de los últimos años: mi propio Hacia una Nueva Libertad y La maquinaria de la Libertad de David Friedman. Superficialmente, las principales diferencias entre ellos son mi soporte de los derechos naturales y de un código de leyes racionales libertario, en contraste con el utilitarismo amoral de Friedman y la llamada a un intercambio de favores y concesiones mutuas entre las agencias de policía no libertarias. Pero la diferencia realmente es mucho más profunda. Se encuentra en mi obra "Hacia una Nueva Libertad" (y la mayoría del resto de mi trabajo también) un odio profundo y penetrante al Estado y todas sus obras, basada en la convicción de que el Estado es el enemigo de la humanidad. Por el contrario, es evidente que David no odia al Estado en absoluto, que sólo ha llegado a la convicción de que el anarquismo y la competencia de las fuerzas policiales privadas son un mejor sistema social y económico que cualquier otra alternativa. O, más ampliamente, que el anarquismo sería mejor que el laissez-faire que a su vez es mejor que el sistema actual. En medio de todo el espectro de alternativas políticas, David Friedman ha decidido que el anarcocapitalismo es superior. Pero superior a una estructura política existente, que es bastante buena también. En resumen, no hay ninguna señal de que David Friedman odie en ningún sentido el actual Estado americano o el Estado en sí, que lo odie profundamente y visceralmente como a una banda de ladrones rapaces, esclavizadores y asesinos. No, es simplemente la convicción de que el anarquismo sería el mejor de los mundos posibles, pero que nuestro actual estado de cosas aleja bastante dicha conveniencia. Porque no deducimos de los escritos de Friedman que el Estado - cualquier Estado – sea una banda de criminales depredadores.

La misma impresión brilla a través de la escritura, por ejemplo, del filósofo político Eric Mack. Mack es un anarco-capitalista que cree en los derechos individuales, pero no se aprecia en su obra rastro alguno de odio apasionado al Estado, ni, a fortiori, cualquier atisbo de que el Estado es un saqueador y bestial enemigo.

Tal vez la palabra que mejor define nuestra distinción sea "radical". Radical en el sentido de total, absoluta oposición desde la raíz a las ramas al sistema político existente y al propio Estado. Radical en el sentido de haber integrado oposición intelectual al Estado junto con un odio visceral hacia su penetrante y organizado sistema de crimen e injusticia. Es radical en el sentido de un compromiso profundo con el espíritu de la libertad y el antiestatismo que integra la razón y la emoción, el corazón y el alma.

Además, en contraste con lo que parece ser verdad hoy día, usted no tiene que ser un anarquista para ser radical en nuestro sentido, tal como usted puede ser un anarquista omitiendo la chispa radical. No puedo pensar en apenas un solo partidario del gobierno limitado de nuestros días que sea radical - un fenómeno verdaderamente sorprendente, cuando pensamos en nuestros antepasados liberales clásicos que fueron verdaderamente radicales, que odiaron el estatismo y los Estados de su tiempo con verdadera pasión: the Levellers, Patrick Henry, Tom Paine, Joseph Priestley, los jacksonianos, Richard Cobden, y así sucesivamente, incluyendo a otros tantos grandes nombres del pasado. El odio radical de Tom Paine al Estado y al estatismo ha sido y es mucho más importante para la causa de la libertad que el hecho de que nunca cruzó la línea divisoria entre el laissez-faire y el anarquismo.


Y más cercanos a nuestros días, pienso en alguna de mis primeras influencias: Albert Jay Nock, H.L. Mencken, y Frank Chodorov fueron magnífica y perfectamente radicales. El odio de"Nuestro Enemigo, el Estado" (título de Nock) y del resto de sus obras brillaba a través de todos sus escritos como una estrella de faro. ¿Y qué si nunca hizo todo el camino hacia el anarquismo explícito? Es mucho mejor un Albert Nock que un centenar de anarco-capitalistas que están muy cómodos con el status quo existente.


¿Dónde están los Paines y Cobdens y Nocks de hoy? ¿Por qué casi todos nuestros laissez-faire de gobierno limitado son malditos conservadores y patriotas? Si lo contrario de "radical" es "conservador", ¿dónde están nuestros radicales laissez-fairistas? Si nuestros partidarios del gobierno limitado fueran verdaderamente radicales, no habría prácticamente división entre nosotros. Lo que divide el movimiento ahora, la división de verdad, no es anarquistas vs. minarquistas , sino radicales vs conservadores. Señor, danos a los radicales, ya sean anarquistas o no.

Para llevar nuestro análisis más lejos, los anti-estatistas radicales son sumamente valiosos incluso si apenas se les pudiera considerar libertarios en un sentido amplio. Así, muchas personas admiran el trabajo de columnistas como Mike Royko y Nick von Hoffman al considerarlos simpatizantes libertarios y compañeros de viaje. Que ellos son, pero con esto no alcanzamos a comprender su importancia verdadera. Ya que en todas partes de los escritos de Royko y von Hoffman, tan incoherentes como indudablemente son, se percibe un odio omnipresente al Estado, a todos los políticos, burócratas, y sus clientes que, en su radicalismo genuino, es mucho más acorde al espíritu subyacente de la libertad que el caso de alguien que fríamente estudiara cada silogismo letra a letra y, por seguir con otro ejemplo, todo lema relativo "al modelo" de competencia entre tribunales.

Tomando el concepto de radical vs conservador en el sentido nuevo, vamos a analizar el ya famoso debate "abolicionismo" vs "gradualismo". El quiz de ésta cuestión lo encontramos en la edición de agosto de Reason (una revista que respira “conservadurismo” a través de todos sus poros), en la que el editor Bob Poole pide a Milton Friedman que se enfrente a este debate. Friedman tiene la oportunidad de denunciar la "cobardía intelectual" de no exponer "posibles" métodos para ir todo lo lejos que se pueda en la consecución de objetivos, Poole y Friedman tienen “entre sus logros” ocultar los verdaderos problemas. No hay un solo abolicionista que no recurriera a un método factible, o un aumento gradual, si es que estuviera al alcance de sus manos La diferencia es que los abolicionistas siempre mantienen en alto la bandera de su objetivo final, no ocultan sus principios básicos, y desean llegar a su meta tan rápido como sea humanamente posible. Por lo tanto, mientras que los abolicionistas aceptarán un paso gradual en la dirección correcta si eso es todo lo que pueden lograr, lo harán siempre a regañadientes, como un primer paso hacia una meta que siempre mantienen increíblemente clara. El abolicionista vendría a ser un "botón de empuje", con ampollas en el pulgar de presionar un botón que tiene por objeto suprimir el Estado de inmediato, si es que existiera tal botón. Sin embargo, el abolicionista también sabe que por desgracia, no es posible dicho botón, y que va a tomar un poco del pan si es necesario - aunque siempre prefiriendo el pan entero si puede lograrlo.


Cabe señalar aquí que muchos de los más “famosos programas graduales” de Milton como el plan de vales, el impuesto sobre la renta negativo, la retención a cuenta, el papel moneda fiduciario- son graduales (o incluso no tan graduales) pasos en la dirección equivocada, lejos de la libertad, y por lo tanto de la militancia de muchos opositores libertarios a estos regímenes.


Su posición de presionar botones se deriva de odio profundo y permanente que los abolicionistas sienten hacia el Estado y al gran motor de delincuencia y opresión que lleva aparejado. Con un mundo tan uniforme a la vista, el libertario radical nunca podría soñar con tener frente a sí mismo un botón mágico o resolver cualquier otro problema en la vida real con algunos áridos cálculos de costo-beneficio. Él sabe que el Estado debe reducirse lo más rápido y completamente posible. Periodo.

Y es por eso que el libertario radical, además de ser un abolicionista, también se niega a pensar en términos tales como un Plan de Cuatro Años de algún majestuoso y moderado procedimiento para la reducción del Estado. El radical - sea anarquista o laissez-faire - no puede pensar en términos como, por ejemplo: Bueno, el primer año, vamos a reducir el impuesto sobre la renta en un 2%, la abolición de la CPI, y reducir el salario mínimo, el segundo año vamos a suprimir el salario mínimo, reducir el impuesto sobre la renta por otro 2%, y reducir los pagos de bienestar social en un 3%, etc. El radical no se para a pensar en esos términos, porque los radicales se refieren al Estado como nuestro enemigo mortal, que debe ser hecho pedazos donde y cuando podamos. Para el libertario radical, debemos tomar todas y cada oportunidad para cortar del todo con el Estado, ya sea para reducir o suprimir un impuesto, un crédito presupuestario, o la potestad reglamentaria. Y el libertario radical es insaciable en este apetito hasta que el Estado haya sido abolido, o - para los minarquistas – reducido al máximo posible, a un mero papel laissez-faire.

Muchas personas se han preguntado: ¿Por qué debe haber hoy en día cualquier conflicto político importante entre los anarco-capitalistas y minarquistas? En este mundo de estatismo, donde existe tanto terreno común, ¿por qué no puede trabajar los dos grupos en completa armonía hasta que hayamos alcanzado un mundo Cobdenita, después de lo cual podemos airear nuestros desacuerdos? ¿Por qué se pelean por los tribunales, etc., en estos momentos? La respuesta a esta excelente pregunta es que pudimos y marcharíamos mano a mano de esta manera si los minarquistas fueran radicales, tal como ellos fueron desde el nacimiento del liberalismo clásico hasta la década de 1940. Danos de nuevo los radicales antiestatistas, y la armonía de hecho será el triunfal reinado dentro del movimiento.

viernes, 17 de diciembre de 2010

Hoy, más que nunca...

Y tras leer que el Tribunal Constitucional niega el derecho a educar a los hijos en casa en vez de escolarizarlos, hay que volver volver al clásico:

Pink Floyd "Another Brick in the Wall"


Entrecomillo parte del comunicado del Partido de la Libertad Individual respecto a la sentencia:

"En su afán de homogeneizar la sociedad mediante una pavorosa ingeniería social, los colectivistas de todo signo político, representados desde luego en el TC, desconfían de la enseñanza en el hogar y, sin confesar sus razones últimas, se agarran a tecnicismos constitucionales para negar a las personas y a las familias una faceta importante de su libertad." Más>>

viernes, 18 de junio de 2010

Martin Scorsese y el cine de terror

Siempre he considerado que Martin Scorsese, además de un gran director, es insuperable eligiendo canciones para sus películas. Y desde que leí su libro Un recorrido personal por el cine norteamericano también tengo muy en cuenta sus recomendaciones cinéfilas.

Viene esto a cuento porque he encontrado, mientras buscaba "La noche del demonio" de Jacques Torneur, una lista de sus títulos favoritos en lo que al género terrorífico se refiere. He aquí la selección:


'The Haunting: la mansión encantada' (Robert Wise, 1963)


'La isla de la muerte' (Mark Robson, 1945)

'Los intrusos' (Lewis Allen, 1944)

'El ente' (Sidney J. Furie, 1981)

'Al morir la noche' (Alberto Cavalcanti, 1945)

'Al final de la escalera' (Peter Medak, 1980) No quisiera verme en el pellejo del protagonista, al que da vida George Scott.


'El resplandor' (Stanley Kubrick, 1980) Stanley Kubrick haciéndonos sufrir por los largos pasillos de un hotel. Obra maestra absoluta.


'El exorcista' (William Friedkin, 1973)

'La noche del demonio' (Jacques Tourneur, 1957) Tourneur dirigió también Yo anduve con un zombie, de la que guardo muy buen recuerdo.



'Suspense' (Jack Clayton, 1961) Adaptación del libro de Henry James "Otra vuelta de tuerca", vilmente fusilada por Alejandro Amenábar con "Los otros".


'Psicosis' (Alfred Hitchcock, 1960) Se cumplen 50 años de la aparición de Norman Bates, ese chico tímido que disecaba búhos y espiaba a las mujeres por un agujero de la pared.
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Hasta aquí las recomendadas por Scorsese. No he visto todas, así que tengo un fin de semana entero para buscarlas. De momento me permito añadir algunas que se me vienen a la cabeza:

Alien (Ridley Scott, 1979)

El otro (The other. Robert Mulligan, 1972)

La invasión de los ladrones de cuerpos (Invasion of the body snatchers. Don Siegel, 1956)

La cosa (The thing. John Carpenter, 1982)


El cebo (Ladislao Vajda, 1958)

Tiburón (Jaws. Steven Spielberg, 1975)

Terroríficamente muertos (Evil Dead II. Sam Raimi, 1987) La segunda parte-remake de Posesión Infernal. Vuelve la cabaña de madera perdida en el bosque donde, a través del Necronomicón, se liberan oscuras fuerzas. Sustos, risas y un Joseph Campbell en estado de gracia. Por cierto, es de agradecer que Raimi haya vuelto por donde solía, vean sino su Arrástrame al infierno (2009).

Escalofrío (Frailtry. Bill Paxton, 2001) Un padre iluminado, que cree tener relación directa con Dios a través de unas curiosas revelaciones, intentará eliminar a todo aquel que identifique como "demonio". Sus hijos no tendrán más remedio que acompañarlo en tan sagrada misión.


Déjame entrar (Let the right one in. Tomas Alfredson, 2008). No me cansaré de recomendar esta maravillosa película sueca, cuyo final es de esos que te dejan helado. Y hablando de finales impactantes, si no han visto la serie Dexter, el último episodio de la 4ª temporada es brutal.



Si quieren ver más títulos, dediqué una entrada en su día a mostrar una serie de filmes elegidos por un autoridad en la materia que nos ocupa, Stephen King. Ver aquí.

Y ya que estamos con cine tétrico, les dejo la canción de Roky Erickson and the Aliens "Night of the vampire", de su disco I think of demons

viernes, 2 de abril de 2010

¿Dónde te escondes, hermano?


Desde que tengo uso de razón recuerdo haber podido disfrutar en casa de la enciclopedia Salvat del 7º Arte y, sobre todo, del tomo número 1, dedicado al cine fantástico, de terror. Siendo muy niño me impactaban sus morbosas imágenes, y ya se convirtió en obsesión buscar las películas cuyas fotos no me cansaba de ver una y otra vez.

La imagen de la derecha siempre estuvo entre mis favoritas, y aunque tardé años en poder ver EL OTRO (Robert Mulligan, 1972), mereció la pena.

Es, para empezar, una película luminosa, donde el idílico paisaje campestre contrasta con lo sórdido del asunto.

De desbordada imaginación, se nos cuenta la historia de dos hermanos que valiéndose del tiempo libre veraniego se dedican a planear travesuras, como cualquier otro chico de 10 años. Pero claro, toda gamberrada lleva aparejada un castigo. Uno de los hermanos, no tolera bien, digámoslo así, eso de que le reprendan... Bien, pues el hermano díscolo tiene sin duda una fuerte personalidad y un claro dominio sobre el otro. Las conversaciones entre ambos tienen siempre algo de inquietante.

También nos vamos dando cuenta que en la familia algo va mal, y que una serie de pasadas desgracias han dejado a la madre de los chavales en un estado catatónico. Será la abuela, de origen ruso, la que más se ocupe de los pequeños, estimulando, quizá demasiado, su fantasía infantil.

En la casa se suceden accidentes y hechos macabros, y aun conociendo parte del secreto que desde el principio de la película es fácil intuir, no podemos dejar de asombrarnos ante el MAL absoluto, y oculto bajo una capa de inocencia, que Robert Mulligan nos muestra.


Estamos ante una película sublime, imitada hasta la saciedad, tal como sucediera con aquella Suspense (The Innocents, 1961) de Jack Clayton; otro film donde los niños tiene un oscuro protagonismo. Y sobre está última de Clayton, y el relato "Otra vuelta de tuerca" de Henry James, que le pregunten a Alejandro Amenábar.

domingo, 6 de diciembre de 2009

Música (06-12-2009)

Hola

Paso sin más a recomendarles alguna que otra canción para que se entretengan el domingo.

¿Les gusta el Punk? En caso afirmativo conocerán de sobra a los Dead Kennedys. Aquí va un vídeo con la canción Trust Your Mechanic (de su maravilloso disco Plastic Surgery Disasters). Presten atención a la letra




Ahora cambiemos de onda y recordemos la adictiva canción de Kate Bush "Wuthering Height"



Y para terminar, los simpáticos borrachines The Pogues y sus "Corrientes de whisky"

domingo, 18 de octubre de 2009

I was a teenage werewolf

Los que recuerden a Michael Landon como el padre de la familia Ingalls en La casa de la pradera o por su papel de ángel de la guarda en Autopista hacia en cielo, quizás no conozcan la que sin duda es su mejor interpretación: la de Yo fui un hombre lobo adolescente (1957).

Este asunto del licántropo adolescente sería retomado en los ochenta con Teen Wolf.


Dejemos que sea Stephen King quien nos ofrezca un análisis de la película:

"En Yo fui un hombre lobo adolescente, Michael Landon interpreta a un atractivo pero sombrío estudiante de instituto de temperamento inflamable. Básicamente es un buen chico, pero se ve envuelto en una pelea tras otra hasta que parece que va a ser expulsado del instituto (en realidad, al igual que David Banner, el alter ego de Hulk en la serie de televisión, el personaje de Landon no provoca ninguna de estas peleas), por lo que acude a ver a un psiquiatra que resulta ser completamente malvado (Whit Bissel, que también interpretaría al loco descendiente de Victor Frankestein de Yo fui un Frankestein adolescente). Viendo a Landon como un ejemplo de involución a un estadio anterior del desarrollo humano (un estadio similar al de Alley Oop*), Bissel se sirve de la hipnosis para hacer que Landon involucione por completo, exacerbando deliberadamente el problema en vez de intentar curarlo. Este giro argumental parece fusilado de la, por aquel entonces, actual y tremendamente popular The Search for Bridey Murphy (Noel Langley, 1956), la historia pretendidamente real, pero luego reconocida como fraude, de una mujer que, bajo hipnosis, había revelado recuerdos de una vida anterior.
Los experimentos de Bissel tienen un éxito que va más allá de sus más extravagantes sueños (o de sus peores pesadillas) y Landon se convierte en un hambriento hombre lobo. Para un estudiante de instituto de 1957, ver la transformación por primera vez era un rollo más que chungo. Landon se convierte en una fascinante encarnación de todo lo que no debes hacer... si quieres sacar buenas notas, graduarte con honores, conseguir tu carta de recomendación y ser aceptado en una buena universidad para poder unirte a una fraternidad y beber cerveza tal y como hizo tu padre. A Landon le sale pelo por todo el rostro, le crecen enormes colmillos y empieza a babear una sustancia que se parece sospechosamente a la espuma de afeitar Burma Shave. Mientras espía a una chica ejercitándose a solas en la barra del gimnasio, uno puede imaginarlo como a una mofeta cachonda que se acabara de revolcar en una simpática pila de mierda de coyote fresca. Este tipo no es el típico estudiante modosito con su polo atado al cuello; lo que tenemos aquí es a un tipo al que se la suda un pedo al viento los test de aptitud escolar. Se ha vuelto completamente, no loco, sino lobo.

Indudablemente, parte del motivo del meteórico despegue en la taquilla de la película tuvo que ver con los sentimientos liberadores indirectos que la película les permitía sentir por poderes a estos hijos de la guerra que querían ser buenos. Cuando Landon atacó a la bella gimnasta en leotardos, está haciendo un alegato social en nombre de todos sus espectadores. Pero estos también reaccionan con horror, porque a nivel psicológico la película es una serie de lecciones prácticas sobre cómo comportarse, desde "aféitate antes de ir a clase" hasta "nunca practiques en un gimnasio desierto".

Después de todo, hay bestias por todas partes."(1)

Trailer



The Cramps rindieron homenaje a la película



(*) El troglodita que protagonizaba la serie de tiras diarias del mismo nombre, creada por Vincent T. Hamlin en 1932 y que todavía hoy se sigue publicando (cuando dice hoy, Stephen King se refiere al año 1981).

(1) El comentario de Stephen King pertenece a su libro Danza macabra (1981), Editorial Valdemar.

domingo, 11 de octubre de 2009

Daniel Johnston: High Horse/Freedom


Llevo unos días escuchando el último disco de Daniel Johnston "Is And Always Was", sobre todo estas dos canciones que les dejo abajo:

High Horse




Freedom



Y ahora un vídeo con la canción "True Love Will Find You In The End" (1990).
Las imágenes son del documental The devil and Daniel Johnston



Para los que tengan Spotify, pinchen aquí