jueves, 24 de febrero de 2011

Mike Crain, "Karatist Preacher".

Mike Crain no es un predicador cualquiera, estamos ante un extraño caso de KARATIST PREACHER. Y su fuerza le viene dada desde lo alto.

Vean más carátulas aquí.

Elogio del tiranicidio

Leo en El Mundo:


Mira que es malo Osama, no como el entrañable coronel Gadafi, que silencia manifestaciones y aleja a la turba a bombazos. Pero lo hace por el bien del Pueblo. La letra (del Libro Verde) con mucha sangre entra.

Ahora nos enteramos de que se ha blindado con un 'ejército personal' de 120.000 mercenarios. Pero, en qué quedamos Líder Fraternal, ¿acaso no quería morir como un mártir?

Ya que no parece que, esta vez -pasados 25 años de aquella Operation El Dorado Canyon con la firma de Ronald Reagan-, un F-111 vaya a pulverizar al inquilino de 'La Puerta Espléndida', esperemos con impaciencia que algún santo varón acabe con tal demente.



"La muerte de César" por Vincenzo Camuccini.


Entradas relacionadas:


miércoles, 9 de febrero de 2011

Contra la extensión de la Patriot Act.

El día 28 de febrero expira la Patriot Act, queriendo el gobierno de Obama prorrogarla. De momento varios republicanos y demócratas han mostrado su desacuerdo con extender dicha ley. En espera de lo que ocurra, rescato el recomendable artículo de José Carlos Rodríguez, "La guerra y la salud del Estado", donde se nos dice, entre otras cosas, que las leyes excepcionales están para quedarse, con el consiguiente e irreparable deterioro de las libertades.

La guerra y la salud del Estado. Por José Carlos Rodríguez. Instituto Juan de Mariana.


Traducción: Supongo que esto es lo que entienden por extender la Ley Patriota.




También les dejo el muy oportuno comunicado del Partido de la Libertad Individual:

No a la extensión de la Patriot Act.

El Partido de la Libertad Individual (P-Lib) expresa su preocupación respecto a la votación que hoy se producirá en el Congreso de los Estados Unidos sobre la extensión de la Patriot Act, varias de cuyas excepciones a derechos civiles y libertades públicas esenciales expiran en este momento. La prórroga de las prerrogativas del Estado en todos esos casos supondría una erosión muy grave del edificio jurídico sobre el que se asienta ese país y gracias al cual ha sido durante más de dos siglos un faro de libertad para el mundo entero, además de tener repercusiones nefastas a escala internacional. El Secretario de Relaciones Internacionales del P-Lib, Roald Schoenmakers, ha expresado hoy su apoyo al senador libertario Rand Paul, que está coordinando apoyos tanto republicanos como demócratas contra la extensión de la Patriot Act. “Estamos al 100% con elhabeas corpus y con el axioma de que no se puede conseguir seguridad sacrificando la libertad —ha declarado—. Sólo la libertad consigue seguridad. Un Estado todopoderoso, con permiso para escuchar llamadas y leer emails indiscriminadamente, es mucho más peligroso que el grupo terrorista más sangriento. La Patriot Act es el atentado más peligroso contra las libertades civiles en Occidente”.

lunes, 7 de febrero de 2011

Bill Hicks, el Nietzsche de la comedia.


El pasado viernes vi la película de Bob Fosse "Lenny" (1974), sobre la vida del cómico Lenny Bruce (interpretado por Dustin Hoffman, en el que quizá sea su mejor papel). Bruce, baluarte de la libertad de expresión, tuvo en su día graves problemas (dando con sus huesos en la cárcel y perdiendo la licencia para actuar) por usar lenguaje obsceno en sus espectáculos.

Y hoy, sin salir del mismo asunto, me he topado con esta interesante lista de 10 monólogos irreverentes. De uno de los artistas mencionados, Bill Hicks (digno heredero del estilo L. Bruce), se nos dice:

"La quintaesencia del cómico estadounidense conspiranoico, depresivo, alcohólico y misántropo, uno de esos para los que el show era tan sólo una excusa para descargar su inagotable odio contra la humanidad en pleno. Asistir a uno de sus monólogos, en palabras de los que tuvieron el privilegio en su momento, era una experiencia esquizofrénica: Resultaba difícil averiguar si debías reír con él, o salir huyendo de la sala, por lo que pudiera pasar. Bill Hicks murió de cáncer de páncreas en 1994."

Bien, he aquí algunos vídeos subtitulados con fragmentos de sus actuaciones. Los dejo sin más:





Y este otro sobre el tabaco, que viene muy bien en estos tiempos de autoridades neopuritanas y ciudadanos aborregados. Hicks arremete, en otras ocasiones, contra la absurda "guerra contra las drogas" o nos ofrece su visión de la pornografía. En fin, que me ha alegrado el día.


Para finalizar, existe un documental, American: The Bill Hicks Story (2009), que intentaré localizar cuanto antes.


Salud.

viernes, 14 de enero de 2011

Do You Hate the State? by Murray N. Rothbard

Dejo una libre traducción del interesante artículo de Murray N.Rothbard "Do you hate the state?", rogando disculpen los posibles errores. El texto original fue publicado en julio de 1977, mes y año del nacimiento de un servidor.

Do you hate the state?



Recientemente he estado rumiando sobre cuáles son las cuestiones cruciales que dividen a los libertarios. Algunas que han recibido mucha atención en los últimos años son: el anarco-capitalismo vs gobierno limitado, el abolicionismo vs gradualismo, los derechos naturales contra el utilitarismo y la guerra contra la paz. Pero he concluido que, siendo como son estas preguntas tan importantes, en realidad no van directamente al nudo de la cuestión, a la línea divisoria fundamental entre nosotros.


Tomemos, por ejemplo, dos de las principales obras anarco-capitalistas de los últimos años: mi propio Hacia una Nueva Libertad y La maquinaria de la Libertad de David Friedman. Superficialmente, las principales diferencias entre ellos son mi soporte de los derechos naturales y de un código de leyes racionales libertario, en contraste con el utilitarismo amoral de Friedman y la llamada a un intercambio de favores y concesiones mutuas entre las agencias de policía no libertarias. Pero la diferencia realmente es mucho más profunda. Se encuentra en mi obra "Hacia una Nueva Libertad" (y la mayoría del resto de mi trabajo también) un odio profundo y penetrante al Estado y todas sus obras, basada en la convicción de que el Estado es el enemigo de la humanidad. Por el contrario, es evidente que David no odia al Estado en absoluto, que sólo ha llegado a la convicción de que el anarquismo y la competencia de las fuerzas policiales privadas son un mejor sistema social y económico que cualquier otra alternativa. O, más ampliamente, que el anarquismo sería mejor que el laissez-faire que a su vez es mejor que el sistema actual. En medio de todo el espectro de alternativas políticas, David Friedman ha decidido que el anarcocapitalismo es superior. Pero superior a una estructura política existente, que es bastante buena también. En resumen, no hay ninguna señal de que David Friedman odie en ningún sentido el actual Estado americano o el Estado en sí, que lo odie profundamente y visceralmente como a una banda de ladrones rapaces, esclavizadores y asesinos. No, es simplemente la convicción de que el anarquismo sería el mejor de los mundos posibles, pero que nuestro actual estado de cosas aleja bastante dicha conveniencia. Porque no deducimos de los escritos de Friedman que el Estado - cualquier Estado – sea una banda de criminales depredadores.

La misma impresión brilla a través de la escritura, por ejemplo, del filósofo político Eric Mack. Mack es un anarco-capitalista que cree en los derechos individuales, pero no se aprecia en su obra rastro alguno de odio apasionado al Estado, ni, a fortiori, cualquier atisbo de que el Estado es un saqueador y bestial enemigo.

Tal vez la palabra que mejor define nuestra distinción sea "radical". Radical en el sentido de total, absoluta oposición desde la raíz a las ramas al sistema político existente y al propio Estado. Radical en el sentido de haber integrado oposición intelectual al Estado junto con un odio visceral hacia su penetrante y organizado sistema de crimen e injusticia. Es radical en el sentido de un compromiso profundo con el espíritu de la libertad y el antiestatismo que integra la razón y la emoción, el corazón y el alma.

Además, en contraste con lo que parece ser verdad hoy día, usted no tiene que ser un anarquista para ser radical en nuestro sentido, tal como usted puede ser un anarquista omitiendo la chispa radical. No puedo pensar en apenas un solo partidario del gobierno limitado de nuestros días que sea radical - un fenómeno verdaderamente sorprendente, cuando pensamos en nuestros antepasados liberales clásicos que fueron verdaderamente radicales, que odiaron el estatismo y los Estados de su tiempo con verdadera pasión: the Levellers, Patrick Henry, Tom Paine, Joseph Priestley, los jacksonianos, Richard Cobden, y así sucesivamente, incluyendo a otros tantos grandes nombres del pasado. El odio radical de Tom Paine al Estado y al estatismo ha sido y es mucho más importante para la causa de la libertad que el hecho de que nunca cruzó la línea divisoria entre el laissez-faire y el anarquismo.


Y más cercanos a nuestros días, pienso en alguna de mis primeras influencias: Albert Jay Nock, H.L. Mencken, y Frank Chodorov fueron magnífica y perfectamente radicales. El odio de"Nuestro Enemigo, el Estado" (título de Nock) y del resto de sus obras brillaba a través de todos sus escritos como una estrella de faro. ¿Y qué si nunca hizo todo el camino hacia el anarquismo explícito? Es mucho mejor un Albert Nock que un centenar de anarco-capitalistas que están muy cómodos con el status quo existente.


¿Dónde están los Paines y Cobdens y Nocks de hoy? ¿Por qué casi todos nuestros laissez-faire de gobierno limitado son malditos conservadores y patriotas? Si lo contrario de "radical" es "conservador", ¿dónde están nuestros radicales laissez-fairistas? Si nuestros partidarios del gobierno limitado fueran verdaderamente radicales, no habría prácticamente división entre nosotros. Lo que divide el movimiento ahora, la división de verdad, no es anarquistas vs. minarquistas , sino radicales vs conservadores. Señor, danos a los radicales, ya sean anarquistas o no.

Para llevar nuestro análisis más lejos, los anti-estatistas radicales son sumamente valiosos incluso si apenas se les pudiera considerar libertarios en un sentido amplio. Así, muchas personas admiran el trabajo de columnistas como Mike Royko y Nick von Hoffman al considerarlos simpatizantes libertarios y compañeros de viaje. Que ellos son, pero con esto no alcanzamos a comprender su importancia verdadera. Ya que en todas partes de los escritos de Royko y von Hoffman, tan incoherentes como indudablemente son, se percibe un odio omnipresente al Estado, a todos los políticos, burócratas, y sus clientes que, en su radicalismo genuino, es mucho más acorde al espíritu subyacente de la libertad que el caso de alguien que fríamente estudiara cada silogismo letra a letra y, por seguir con otro ejemplo, todo lema relativo "al modelo" de competencia entre tribunales.

Tomando el concepto de radical vs conservador en el sentido nuevo, vamos a analizar el ya famoso debate "abolicionismo" vs "gradualismo". El quiz de ésta cuestión lo encontramos en la edición de agosto de Reason (una revista que respira “conservadurismo” a través de todos sus poros), en la que el editor Bob Poole pide a Milton Friedman que se enfrente a este debate. Friedman tiene la oportunidad de denunciar la "cobardía intelectual" de no exponer "posibles" métodos para ir todo lo lejos que se pueda en la consecución de objetivos, Poole y Friedman tienen “entre sus logros” ocultar los verdaderos problemas. No hay un solo abolicionista que no recurriera a un método factible, o un aumento gradual, si es que estuviera al alcance de sus manos La diferencia es que los abolicionistas siempre mantienen en alto la bandera de su objetivo final, no ocultan sus principios básicos, y desean llegar a su meta tan rápido como sea humanamente posible. Por lo tanto, mientras que los abolicionistas aceptarán un paso gradual en la dirección correcta si eso es todo lo que pueden lograr, lo harán siempre a regañadientes, como un primer paso hacia una meta que siempre mantienen increíblemente clara. El abolicionista vendría a ser un "botón de empuje", con ampollas en el pulgar de presionar un botón que tiene por objeto suprimir el Estado de inmediato, si es que existiera tal botón. Sin embargo, el abolicionista también sabe que por desgracia, no es posible dicho botón, y que va a tomar un poco del pan si es necesario - aunque siempre prefiriendo el pan entero si puede lograrlo.


Cabe señalar aquí que muchos de los más “famosos programas graduales” de Milton como el plan de vales, el impuesto sobre la renta negativo, la retención a cuenta, el papel moneda fiduciario- son graduales (o incluso no tan graduales) pasos en la dirección equivocada, lejos de la libertad, y por lo tanto de la militancia de muchos opositores libertarios a estos regímenes.


Su posición de presionar botones se deriva de odio profundo y permanente que los abolicionistas sienten hacia el Estado y al gran motor de delincuencia y opresión que lleva aparejado. Con un mundo tan uniforme a la vista, el libertario radical nunca podría soñar con tener frente a sí mismo un botón mágico o resolver cualquier otro problema en la vida real con algunos áridos cálculos de costo-beneficio. Él sabe que el Estado debe reducirse lo más rápido y completamente posible. Periodo.

Y es por eso que el libertario radical, además de ser un abolicionista, también se niega a pensar en términos tales como un Plan de Cuatro Años de algún majestuoso y moderado procedimiento para la reducción del Estado. El radical - sea anarquista o laissez-faire - no puede pensar en términos como, por ejemplo: Bueno, el primer año, vamos a reducir el impuesto sobre la renta en un 2%, la abolición de la CPI, y reducir el salario mínimo, el segundo año vamos a suprimir el salario mínimo, reducir el impuesto sobre la renta por otro 2%, y reducir los pagos de bienestar social en un 3%, etc. El radical no se para a pensar en esos términos, porque los radicales se refieren al Estado como nuestro enemigo mortal, que debe ser hecho pedazos donde y cuando podamos. Para el libertario radical, debemos tomar todas y cada oportunidad para cortar del todo con el Estado, ya sea para reducir o suprimir un impuesto, un crédito presupuestario, o la potestad reglamentaria. Y el libertario radical es insaciable en este apetito hasta que el Estado haya sido abolido, o - para los minarquistas – reducido al máximo posible, a un mero papel laissez-faire.

Muchas personas se han preguntado: ¿Por qué debe haber hoy en día cualquier conflicto político importante entre los anarco-capitalistas y minarquistas? En este mundo de estatismo, donde existe tanto terreno común, ¿por qué no puede trabajar los dos grupos en completa armonía hasta que hayamos alcanzado un mundo Cobdenita, después de lo cual podemos airear nuestros desacuerdos? ¿Por qué se pelean por los tribunales, etc., en estos momentos? La respuesta a esta excelente pregunta es que pudimos y marcharíamos mano a mano de esta manera si los minarquistas fueran radicales, tal como ellos fueron desde el nacimiento del liberalismo clásico hasta la década de 1940. Danos de nuevo los radicales antiestatistas, y la armonía de hecho será el triunfal reinado dentro del movimiento.

viernes, 17 de diciembre de 2010

Hoy, más que nunca...

Y tras leer que el Tribunal Constitucional niega el derecho a educar a los hijos en casa en vez de escolarizarlos, hay que volver volver al clásico:

Pink Floyd "Another Brick in the Wall"


Entrecomillo parte del comunicado del Partido de la Libertad Individual respecto a la sentencia:

"En su afán de homogeneizar la sociedad mediante una pavorosa ingeniería social, los colectivistas de todo signo político, representados desde luego en el TC, desconfían de la enseñanza en el hogar y, sin confesar sus razones últimas, se agarran a tecnicismos constitucionales para negar a las personas y a las familias una faceta importante de su libertad." Más>>

viernes, 18 de junio de 2010

Martin Scorsese y el cine de terror

Siempre he considerado que Martin Scorsese, además de un gran director, es insuperable eligiendo canciones para sus películas. Y desde que leí su libro Un recorrido personal por el cine norteamericano también tengo muy en cuenta sus recomendaciones cinéfilas.

Viene esto a cuento porque he encontrado, mientras buscaba "La noche del demonio" de Jacques Torneur, una lista de sus títulos favoritos en lo que al género terrorífico se refiere. He aquí la selección:


'The Haunting: la mansión encantada' (Robert Wise, 1963)


'La isla de la muerte' (Mark Robson, 1945)

'Los intrusos' (Lewis Allen, 1944)

'El ente' (Sidney J. Furie, 1981)

'Al morir la noche' (Alberto Cavalcanti, 1945)

'Al final de la escalera' (Peter Medak, 1980) No quisiera verme en el pellejo del protagonista, al que da vida George Scott.


'El resplandor' (Stanley Kubrick, 1980) Stanley Kubrick haciéndonos sufrir por los largos pasillos de un hotel. Obra maestra absoluta.


'El exorcista' (William Friedkin, 1973)

'La noche del demonio' (Jacques Tourneur, 1957) Tourneur dirigió también Yo anduve con un zombie, de la que guardo muy buen recuerdo.



'Suspense' (Jack Clayton, 1961) Adaptación del libro de Henry James "Otra vuelta de tuerca", vilmente fusilada por Alejandro Amenábar con "Los otros".


'Psicosis' (Alfred Hitchcock, 1960) Se cumplen 50 años de la aparición de Norman Bates, ese chico tímido que disecaba búhos y espiaba a las mujeres por un agujero de la pared.
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Hasta aquí las recomendadas por Scorsese. No he visto todas, así que tengo un fin de semana entero para buscarlas. De momento me permito añadir algunas que se me vienen a la cabeza:

Alien (Ridley Scott, 1979)

El otro (The other. Robert Mulligan, 1972)

La invasión de los ladrones de cuerpos (Invasion of the body snatchers. Don Siegel, 1956)

La cosa (The thing. John Carpenter, 1982)


El cebo (Ladislao Vajda, 1958)

Tiburón (Jaws. Steven Spielberg, 1975)

Terroríficamente muertos (Evil Dead II. Sam Raimi, 1987) La segunda parte-remake de Posesión Infernal. Vuelve la cabaña de madera perdida en el bosque donde, a través del Necronomicón, se liberan oscuras fuerzas. Sustos, risas y un Joseph Campbell en estado de gracia. Por cierto, es de agradecer que Raimi haya vuelto por donde solía, vean sino su Arrástrame al infierno (2009).

Escalofrío (Frailtry. Bill Paxton, 2001) Un padre iluminado, que cree tener relación directa con Dios a través de unas curiosas revelaciones, intentará eliminar a todo aquel que identifique como "demonio". Sus hijos no tendrán más remedio que acompañarlo en tan sagrada misión.


Déjame entrar (Let the right one in. Tomas Alfredson, 2008). No me cansaré de recomendar esta maravillosa película sueca, cuyo final es de esos que te dejan helado. Y hablando de finales impactantes, si no han visto la serie Dexter, el último episodio de la 4ª temporada es brutal.



Si quieren ver más títulos, dediqué una entrada en su día a mostrar una serie de filmes elegidos por un autoridad en la materia que nos ocupa, Stephen King. Ver aquí.

Y ya que estamos con cine tétrico, les dejo la canción de Roky Erickson and the Aliens "Night of the vampire", de su disco I think of demons